No me va sorprender que en la campaña electoral (que no falta mucho) salgan aportes o acusaciones de aportes a los que se perfilan como posibles candidatos como Verónika Mendoza o Julio Guzmán o el mismo Alfredo Barnechea. Parece que no hay reserva moral en el país y que si la hay en realidad no interesa no tiene peso al momento de decidir una vocación electoral.

La prisión preventiva de 18 meses interpuesta contra Susana Villarán ex alcaldesa de Lima terminó por confirmar en el papel lo que ya todos sabían o se daban cuenta de lo que sucedía en términos de corrupción en las huestes de izquierda. Una campaña que creció como alternativa de denuncias de corrupción por parte de su antecesor Luis Castañeda Lossio, que, irónicamente fue su sucesor. Cómo decir realmente que la corrupción sólo muta ropaje cada cuatro años.

En su momento esta señora enarboló la aspiración izquierdista que ya se había desprestigiado con Ollanta Humala. A pesar que provenía del sector caviar o la izquierda de salón de Miraflores intentaba, con esa aura de señora pacífica que no es capaz de ser relacionada con ese epíteto de terruqueo que por ejemplo en su momento le endilgaron a Humala, llegar a sectores olvidados. Ahora sabemos que era sólo una pose para poder ganar dinero como lo venían haciendo el resto: la política como negocio.

Los que creen que con esto la izquierda no podrá recuperarse y podrían encontrar un sector que conquistar, se equivocan porque ni la izquierda era Susana Villarán ni esos colchones apelan a encontrar en el espectro electoral alguien que reivindique ideas marxistas, tan lejanas como inmasticables. Lo que es cierto es que actualmente no queda nadie en el escenario y esto podría ser lo mejor que le está sucediendo a nuestra realidad política actual. Total, ya no nos podemos equivocar tanto y más.

En estos últimos días cuando entrevistaba a algunos líderes regionales de la izquierda sobre su caótica realidad y mientras organizan sus Congresos donde, por ejemplo, participaba Verónika Mendoza “reorganizando” lo que no está organizado, observaba que la situación está tan caótica y deprimente que seguirán apelando a esa figura noble y candorosa que en su momento caracterizaba también a Susana Villarán. No hay fuego.

Del otro lado tampoco no queda nadie, sin embargo con algunos millones seguro inventarán uno de esos mesocráticos y técnicos desconocidos que con dos o tres fórmulas simples se adecuaran a la exigencia momentánea de la gente. Eliminar (ya sea legal o en finta políticamente) a los corruptos, pactar con ciertos operadores de justicia y medios y avanzar en una agenda que de fondo no tenga nada pero que encandile las masas. No existe, en este momento, nadie que enamore a legiones, que de esperanza a los dormidos que fantasee con las masas. Todo está triste y corrupto.

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