Las nuevas autoridades han asumido sus funciones a nivel municipal y regional y todo parece indicar que es más de lo mismo. Más allá de algunos discursos que localmente se han vuelto regionalistas, muchas de las autoridades, sobre todo regionales, vienen asumiendo con serios cuestionamientos. Peor aún en algunos casos se repiten hechos tan grotescos que nos hace repensar en el sistema de elección deberían tener más filtros sin la seguridad acaso que tampoco sea la solución.

El gran problema y uno de los originales que crea la dependencia de la autoridad ya electa en el cargo es la gran, enfermiza e irremediable dependencia a los financistas en campaña. Al igual que pasa en el ámbito nacional y los ejemplos los hemos visto en el caso de Fujimori, García Humala, Toledo y demás, habido una situación corrupta que nace antes que la autoridad asuma. Incluso antes de tener muchas posibilidades de ganar. Por una serie de debilidades el candidato se va haciendo de acreedores con experiencia, para después estos capturen a sus presas políticas cuando ya son autoridades.

Eso incluye no sólo la devolución de los favores mediante obras mayúsculas o menores. A grandes montos en tiempo y dinero asumido, mayor es, evidentemente la deuda generada. Cómo el tema se ha perfeccionado con el tiempo, para asegurar mejor la retribución por los gastos ocasionados los acreedores se aseguran colocando vice gobernadores, consejeros regionales o regidores que enderecen al susodicho si este, por gracia divina y popular, quiere ejecutar algo distinto a lo que ya se planificó con anticipación.

Por eso no se entiende en muchas ocasiones como integrantes de una misma lista nunca hayan coincidido o militado en los mismos grupos o siquiera se acerquen ideológica o temáticamente para no ir más allá y hablar de proyectos políticos, una palabra tan desgastada cómo inútil o desconocida para estos mercaderes y oportunistas de la política local. Resultan más de lo mismo y siguen alejando de las gran responsabilidad del ciudadano de acercarlo a las decisiones de gobierno porque las asume como simples componendas corruptas y espera algunas muestras de cierta ejecución de obras, pero de honestidad o magisterio social, nada.

Hace unos días por ejemplo en la designación de cargos en las diferentes gerencias y en especial en la de Comercio Exterior y Turismo en el Gobierno Regional de Arequipa se colocó a un funcionario que como docente había tenido una sentencia por tocamientos indebidos a tres menores cuando era maestro. Gran amigo del gobernador que no dudó en colocarlo en ese puesto sólo basado en su trabajo en campaña y en conocerlo en una serie de denuncias por similares motivos de la autoridad regional. Ante el escándalo periodístico lo tuvo que retirar, pero seguro que más de lo mismo veremos.

Igual, en el Gobierno Regional de Loreto en el cargo de Dirección Regional de Vivienda se traficaba con el puesto para ser asumido cobrando hasta 50 mil soles como una especie de peaje o derecho de piso. Es evidente que esto genera una escalada de pagos similares para ser asumidos en los cargos subalternos. Esos mismos funcionarios ¿cómo creen que recuperarán su inversión por haber sido puestos en estos cargos? La perversión se inicia en campaña. Peor aún si un candidato es dos, tres o cuatro veces está pugnando por ser autoridad regional, cuál creen que será su deuda si sólo se conocía como profesión ser docente cómo es el caso de Elisbán Ochoa en Loreto. Más de lo mismo.

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