Gansadas

Por Miguel DONAYRE PINEDO

Cuando recorro las librerías madrileñas me parecen que están cortadas por una exultante y chata homogeneidad. Abruman. Han perdido ese sano gusto por lo diverso, privilegian las grandes editoriales y las pequeñas son residuales, casi inexistentes. Amén de los libros de poesía que casi están ocultos. En esta jungla de papel y títulos uno se lleva más de una mala sorpresa. Te topas que un comentarista de un programa rosa es novelista ¿Quéééééé? Sí, en una editorial muy primorosa anuncia al joven novelista que el texto en sí es un bodrio. O de una guapa comentarista que junto con su compañero de afectos son novelistas casi consagrados – pude advertir que enla Feriade Libro de Madrid tienen una legión de admiradores que hacen cola para pujar por un autógrafo. También está el caso de un personaje de un programa de divertimento de la televisión también ha publicado un libro y camina tan pancho. Los escritores y escritoras  brotan como setas en el país de Cervantes. Por experiencia propia sabemos que el oficio de escribir es un duro aprendizaje. La palabra elegida pasa por muchos cedazos hasta encontrar la que más encaje. La historia para ser redonda por múltiples correcciones y cribas. Ensayas diferentes voces y estilos. Corriges no se cuentas veces el borrador de la novela. Es decir, un oficio duro y solitario. Y luego buscar y recorrer opciones para que te publiquen. Encontrar a un editor que valore la obra y se anime a publicar. Como se muestra no es un camino fácil. Pero esos cernedores que uno mismo se pone [y el listón bien alto para no decaer] parece ser que no es la herramienta de esas grandes editoriales que publican gansadas como las aquí nombradas. ¿Serán los tiempos líquidos?