Skip to content

Ensañamiento

Ensañamiento

ESCRIBE: Jaime Vásquez Valcárcel

Ahora resulta que el doctor Francisco Dongo Arévalo no tiene quién le defienda. Por lo menos no en público. Y quienes inicialmente aparecieron en la escena del hotel Princess como defensores afirman que lo hicieron por pedido del decano del Colegio de Abogados de Loreto por una cuestión gremial. Pero no solo se limitan a eso sino que, tal como señala el doctor Walter Villacorta en esta misma edición, afirman que existe un ensañamiento de cierto sector de la población, prensa e instituciones defensoras de los niños para que Dongo sea llevado a prisión. Cuidado, cuidado.

Quien escribe esta columna es de aquellos que piensa que el ingreso a prisión de una determinada persona no contribuye a rehabilitarla y muchas veces se presta a desviar la atención al escándalo y no a desterrar el delito que se comete. Y, aún más, soy de aquellos que piensa que las cárceles de este país no está hacinada por gente que merece privársela de la libertad. Que en la mayoría de los casos quienes deciden el ingreso de una persona al penal se equivocan. Doctrinariamente se podrá discutir si las cárceles cumplen el rol rehabilitador para el que se crearon. Y las cárceles, esos antros que antes servían para arrinconar a los políticos que se oponían al statu quo, hoy sirven para degradar la condición humana. Y, ya pues, en las cárceles las pasa mejor quien más tiene y hasta puede fugarse si lo desea. Challapalca con su última fuga y el de Guayabamba con su obra inconclusa –como evidenció ayer el diario “La Región”- son la expresión terrible del sistema carcelario en el país.

Dicho esto solo queda reafirmar que por lo menos en esta diario no existe la mínima voluntad y menos la intención de presionar para que Dongo varíe su condición de comparecencia restringida. Solo nos anima la búsqueda de la verdad. Llegar a ella no es fácil porque desde un primer momento Dongo trató de esquivarla con argumentos que nos parecen risibles como el de citarse con su pareja en el hotel. Aquello era rebatible desde todo ángulo pero entendible por la desesperación inicial.

Ya basta de culpar a la prensa. Dongo está en esta situación porque “cometió un error”, según el abogado Villacorta. Hay otros que consideran que es más bien un delito. Me encuentro entre los segundos. Pero de ahí a pensar que metiéndole a la cárcel va siquiera a cambiar de errores hay una enorme distancia. Lo que debemos lamentar es que quienes lo defienden intenten encontrar ensañamiento donde hay solo la intención que nuestras niñas no sean prostituidas con la complicidad de todos. Unos por omisión, otros por acción. Por lo menos aquí no vamos a omitir continuar abordando el tema porque el proxenetismo no pierde actualidad precisamente por personajes como Dongo que cada cierto tiempo nos ponen en el rostro lo más horrible de una sociedad.


Notice: ob_end_flush(): failed to send buffer of zlib output compression (0) in /secondary/proycontracom/public_html/wp-includes/functions.php on line 5275