En este estío garbeaba por las calles de Madrid y me topé circunstancialmente con la calle de Palo de Rosa, al leer el nombre y como si me hubieran disparado una ráfaga de recuerdo me llevó a la floresta y, cómo no, al boom de esa especie de la Amazonía. Por las aguas oscuras del Manatí por el Bajo Amazonas fue una de las principales zonas de explotación, “el bosque quedaba impregnado de su olor”, según las palabras de mi padre. Lo que sí me resulta relevante es que muy lejos del monte, en la meseta castellana, han rendido homenaje a esa especie de la flora silvestre que tuvo impacto en el bosque, pero que yo recuerde, y consulté con amigos y conocidos, no recuerdan que en Isla Grande haya un nombre o plaza con algún nombre de la biodiversidad amazónica, ¿alguien se acordó del caucho, del petróleo o del camu- camu para el nombre de una plaza o calle? En Madrid también he encontrado el nombre de plaza como el de La Cebada, en el barrio de la Latina, o el de la Paja en plena almendra de Madrid. Es decir, hay de alguna deuda con el bosque y se rinde homenaje con sus calles de la ciudad, hasta cierto punto, un justo homenaje. En la Plaza de Sol, hay la estatua al Oso y al Madroño, algo impensable en Isla Grande donde los nombres de calles pasajes o plazas, casi siempre, están relacionados con personajes militares, preferentemente, o de ciudades, pero no a una especie de la flora o fauna silvestre- un bonito nombre sería, por ejemplo, la plaza de la Lupuna, de gran contenido poético y con todos sus significados. En el callejero de la isla el nombre de especies de flora o fauna ha sido desdeñado o brillan por su ausencia, salvo mejor parecer. Espero que lo haya de todo corazón. Con tanta variedad de peces no hay ninguna calle o plaza, por ejemplo, al paiche, al tucunaré, gamitana, carachama o palometa, por citar unos ejemplos – una vez, cerca de Tarapoto escuché el nombre de una plaza en honor al gallinazo, logré ver la estatua del ave ¿por qué nuestra relación con el bosque y sus recursos es tan conflictiva en Isla Grande?, ¿ha pesado la lógica extractivista de saquear los recursos y luego olvidarlo? Todavía estamos a tiempo, no es tarde, para alimentar y perpetuar nuestra buena relación con el bosque a través de rendir homenaje a sus recursos que también es una buena manera de promover el amor al terruño, ojalá la población y las autoridades se acuerden, sería un buen homenaje como el de bautizar a una plaza, pasaje o plaza, muy cerca de las autoridades políticas o judiciales como el de la Ishanga, de gran ayuda a la sabiduría popular.

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