200 Cerbatanas

La comprobación de Alan García como un gobernante de derecha creo yo, será el principal pasivo en su campaña electoral que ya inició en diferentes regiones del país. Algunos dicen que la carga pesada de los narcoindultos lo arrastrara y será una carga pesada que no podrá superar en campaña, yo creo que no, será la comprobación de ser parte del sistema que tanto ofende a la población.

Los apristas creen que exponer las cifras de reducción de pobreza en un porcentaje mayor al gobierno actual puede ser el mayor marketing político que tienen para exponer. Cuando salir de la pobreza significa saltar de una línea a otra para la estadística y no redunda efectivamente en la vida de la gente, esta propaganda se diluye. En su primer gobierno, a pesar de la catástrofe que pueden decir que fue, mantuvo un discurso y acciones de izquierda que le valió para ser reelecto.

Pero en su segundo gobierno al intentar quedar bien con el sector que lo denostó en su primer mandato, también mataron las ilusiones de la población que tenía en ese discurso encendido. Qué lo vuelva hacer, es cierto que puede mentir en plaza como tantas veces pero ese discurso se relaciona cercanamente con la orientación de su gobierno y a la gente le puede gustar pero no convencer.

He escuchado en algunas plazas a García Pérez y sus puntos fuertes son esos. Además del ataque a sus adversarios posibles, ex aliados y amigos, redunda en las cifras “exitosas de su segundo gobierno” y ya no creo que encandilen a un electorado que está recontra aburrido con lo que tiene en cartelera electoral.

Sería notablemente paradójico que luego de una política económica catastrófica del 80 al 85 haya salido nuevamente presidente y no lo haga cuando tienen que exponer un segundo gobierno con crecimiento y cifras en azul. La decepción de este gobierno y la comprobación social que se trata del piloto automático en el que funciona el país desde Fujimori, hace que la candidatura de Alan García sea parte del montón, del paquete electoral ya conocido.

El peruano siempre vota por un cambio, el problema es que los presidentes se desvían notablemente. Lo hizo con Toledo porque representaba la dignidad y el coraje luego de Fujimori, lo hizo con Alan porque buscaban ese discurso de izquierda que además asociaban con los 80 y cuando decepcionó lo hicieron con Humala que recordaba con más ahínco ese sector. ¿Porqué tendría que ser diferente si una vez más han sido decepcionados?

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