La semana pasada que terminó con la celebración de las fiestas patrias, tuvo varios momentos importantes que marcan y delimitan la situación política de nuestro país – la cual siempre es caótica y confusa –, siendo el primer hecho importante que Fuerza Popular ganó la Mesa Directiva del Congreso – por tercer año consecutivo – con la particularidad de que ahora la lista está conformada exclusivamente por legisladores de un solo partido, lo cual es un arma de doble filo político y es algo que no sucedía desde hace 18 años.

El segundo hecho trascendente se dio el 28 de julio, también en el hemiciclo, pero ahora el protagonista fue el presidente Martín Vizcarra, quien fuera de lo esperado, en su discurso propuso un referéndum – otorgando el poder nuevamente a la ciudadanía – sobre cuatro puntos: (i) reforma del sistema de elección de miembros del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), (ii) no reelección de congresistas, (iii) financiamiento privado a partidos políticos, y (iv) retorno a la bicameralidad parlamentaria sin incrementar el número de congresistas.

Definitivamente, el primero, debido al escándalo de corrupción destapado por IDL Reporteros, es urgente; sin embargo, para la ciudadanía las otras tres propuestas son populares, debido a la fuerte indignación existente contra los partidos políticos y los políticos en general, por los distintos escándalos en los que se ven involucrados, ello dejando de lado la viabilidad o no de someter dichos temas a referéndum. En ese sentido, el presidente, con un discurso fuerte y que le otorga popularidad, fuera de lo acostumbrado a lo largo de estos años democráticos, delimitó la agenda, sus propuestas serán parte de la discusión pública, pero su mejor jugada fue colocarse a sí mismo del lado de la ciudadanía indignada.

Conforme a ello, la actitud que tomen los parlamentarios es crucial, debido a que, si ponen trabas a las propuestas presidenciales, la ciudadanía los descalificará y legitimaría al presidente a tomar medidas aún más drásticas de ser el caso, es por ello que considero que el presidente Martín Vizcarra y sus asesores leyeron de forma extraordinaria el momento político actual, lleno de hartazgo ciudadano y de impopularidad parlamentaria, mostrando capacidad política al salir de la tormenta, poniendo al ejecutivo junto a la ciudadanía.

El presidente movió sus fichas en este juego político, de forma muy audaz demostrando a la mayoría parlamentaria que no es débil y está legitimado por los ciudadanos ya que sabe que el poder político de forma natural deviene de ellos. La verdad es que, no podemos negar que nuestra realidad democrática es interesante y da mucho trabajo a los analistas, siempre con algo nuevo que ver y evaluar, pero ahora nos toca a nosotros los ciudadanos, con el ejecutivo de nuestro lado, esperar y evaluar los sucesivos hechos políticos que desatará el discurso presidencial, siempre con la mira del bienestar de la nación.

Miguel Angel Rojas Ríos

Abogado

Maestrando en Gobierno y Políticas Públicas

rojasr.miguel@pucp.edu.pe