En la agenda electoral de ese 2014 sucedió un hecho inédito en nuestro país. La candidatura de un aspirante al poder edil de Maynas tuvo que suspenderse hasta nuevo aviso. Ello debido a los reclamos, denuncias, tachas y otros rechazos de parte de un colectivo de polleros frustrados. Sucedió en aquel entonces que, ante la reincidencia del señor Jorge Monasi de regalar piantes pollos más un gorra, se levantó un vecino reclamando porque a él le habían regalado tres pollos mientras que al otro le dieron cuatro tiernas aves. La notable diferencia no quedó allí, pues el reclamante quería no solo su animal faltante sino un galpón para convertirse en un legítimo granjero.

Pero el candidato no pudo atender tan peregrino reclamo ya que una turba de mujeres acudió a su local partidario a pedirle maíz chancado para criar los pollitos cuyo lenguaje era, como es natural, el famoso pío y pío. La avalancha no quedó allí pues se presentó un contingente con varios pollos fallecidos. Ellos y ellas querían la entrega de nuevos pollos vivos más algunos implementos de crianza. Pero lo más complicado fue la denuncia ante el organismo electoral de parte de varias personas que no querían como regalo pollos tan tiernos, sino gallos y gallinas competentes. No tenían ni tiempo ni vocación para dedicarse a la crianza hogareña y anhelaban simplemente comer.

La cuestión pollera se descarriló por predios muy complicados cuando ciertos vecinos de una calle alejada del perímetro urbano de Iquitos, presentaron una denuncia contra el ensordecedor y peligroso piar de tantos pollos regalados. A toda hora esos animales no dejaban de perturbar los oídos y pedían una cuantiosa indemnización por daños y perjuicios, una parte de la cual eran bonos de pollerías de la ciudad. Así las cosas, la candidatura del señor Monasí fue retirada oficialmente porque era fuente de muchos problemas, en vez de incentivar la crianza avícola.

 

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