Eso que el ejercicio del periodismo es el cuarto poder hay que ponerlo entre comillas y seguido de signos de interrogación. Han quedado esas palabras en una utopía, en una declaración, en un deseo, en un mal/buen sueño. La idea, un poco romántica, era que desde el llano podría cuestionarse las alturas del poder. La ciudadanía podía meter el dedo en el ojo a los poderosos o poderosas. Y nada menos a través de la pluma. Por lo que se ve deja mucho que desear. La realidad muestra muchas caras que no es efectivamente el cuarto poder o en todo caso se trata de un poder secuestrado o de un tigre al que han limado los dientes y es un manso cachorro proclive a las carantoñas de los que ejercen el poder. Uno de esas caras son los dueños de los medios de comunicación. Casi siempre están emparentados (en el sentido más amplio) con los que ejercen el poder o al menos están en caminos de serlo. Ahí tenemos una, por cierto, seria limitación. La libertad de empresa colisiona frontalmente con la libertad de expresión y la libertad de información, ya sabemos quién sale ganando. Aquí en España se ve que un o una periodista que es incómodo de un gobierno, con cierta sutileza (o brutalidad, depende) es apartado de un programa de televisión o de los medios de comunicación, pero no llaman a estas situaciones violaciones a la libertad de prensa parecidas a Venezuela. Es una actitud estúpida ver los defectos del otro y no los propios. Otro de los defectos de este cuarto poder es el ejército de serviles de la pluma, se pliegan sin rechistar. Son la mayoría o en todo caso, es una actitud hegemónica y muy extendida de estos plumillas. Cuando se observa los debate de televisión (en España quienes participan en las lidias casi todos son periodistas y muy escasos los de otra profesión) los periodistas solamente hablan consignas de quienes ejercen el poder o de quienes les pagan ¿es esto libertad de expresión? Es más se vuelven de facto abogados defensores de esas consignan y sueltan alegatos que bordean el ridículo por lo disparatado. No es el mejor camino para un mundo libre.