Zúngarococha retro

415
6
Compartir

Zúngarococha retro

Moisés Panduro Coral

Una reciente protesta estudiantil y popular que tuvo lugar en un tramo de la carretera que une a Iquitos con varias poblaciones rurales, me hizo rememorar uno de los hechos que marcaron mi época de estudiante de la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana. Sucedió en 1984. Yo era un dirigente estudiantil que debido a mis no tan prósperas condiciones socio-económicas hacía uso del comedor universitario junto a unos doscientos estudiantes más que tomábamos nuestros alimentos por el pago de una pequeña cantidad en soles que costaba nuestra pensión. Como era la convicción de la época, los estudiantes éramos gremialistas y nos habíamos agrupado en un Comité de Comensales de la UNAP.

Cuando se suscitó el hecho, no recuerdo bien si el Presidente del Comité era Noé Buendía, Ricardo Valencia o Raúl Miranda, todos buenos compañeros de izquierda, el último de los nombrados, años después, se constituyó en uno de los mejores amigos que tengo. Los apristas dirigíamos la Federación de Estudiantes y la mayoría de centros federados que es como se denominaba a la dirigencia estudiantil de una Facultad, gremios hoy inexistentes ante la preeminencia que han adquirido los llamados “tercios estudiantiles” que en teoría deberían ser la representación estudiantil en el gobierno de la Universidad, aunque en la práctica sabemos que ese propósito teórico ha sido gravemente distorsionado. En fin.

Los trabajadores de la UNAP se encontraban en plena huelga indefinida al que se habían adscrito los trabajadores del Comedor, o sea, la paralización era total, desde el administrador hasta las cocineras y cocineros. No había quien compre los alimentos, quien cocine ni quien sirva. Ante esta situación, en asamblea, los comensales decidimos preparar nuestros propios alimentos en turnos y en tareas que cada uno de nosotros asumía voluntariamente. Sin embargo, las provisiones del almacén y de la congeladora no iban a durar eternamente, y llegó el día en que no había nada ni para el desayuno.

Fue entonces que, presionados por el hambre, aprobamos por unanimidad ir en busca de provisiones. Lo acordado fue puesto en conocimiento de los dirigentes del sindicato de trabajadores y de la autoridad universitaria de bienestar. Un par de compañeros lograron hacer contacto directo en el control del ómnibus y transportar a los comisionados. Si mal no me acuerdo era un ómnibus viejo al que los agrónomos y forestales le habíamos bautizado con el apelativo de “Sueñito” porque un viaje en ese vehículo, por esa carretera, gran parte sin asfaltar, a las dos de la tarde después del almuerzo, desde Iquitos hasta Zúngarococha y Puerto Almendras, aseguraba un concierto de ronquidos por el sopor irresistible que causaba su lento caminar, el ronroneo extraño de su motor y el abundante dióxido de carbono que emanaba de la combustión. El único que no se quedaba dormido era el chofer.

Lo que viene a continuación lo narraré en tercera persona. En Zúngarococha, los estudiantes de agronomía desarrollaban los proyectos de porcinos, aves y hortalizas cuya producción atendía gran parte de los requerimientos del comedor universitario. Hacia ese lugar se dirigían los comisionados esa tarde en el “Sueñito”. Eran unos quince compañeros que, una vez llegados a Zúngarococha se reunieron con los guardianes de los galpones, indicándoles que de acuerdo a lo coordinado con el sindicato y la autoridad mencionada, el objetivo era tomar sólo las provisiones necesarias, establecer sus costos para su pago posterior, así como firmar una acta de entrega y recepción que testimoniara el acto, como efectivamente se hizo.

Dos horas después, los comisionados estaban de regreso. Todo discurría con tranquilidad. Pero casi al llegar a la salida de la carretera Iquitos- Nauta, en el pueblo de Quistococha, un escuadrón completo de policías antimotines los estaban esperando. Resulta que una alta autoridad universitaria había denunciado un robo en  Zúngarococha, señalando que los “delincuentes” venían  en un ómnibus de la UNAP. A través de un megáfono, a unos cien metros de distancia, el comandante policial hizo alto al “Sueñito”. El vehículo detuvo su marcha, pero ningún estudiante se bajó de él. No pasaron ni tres minutos del alto, y mientras los estudiantes deliberaban qué hacer, cayeron las bombas lacrimógenas. Por lo menos dos de ellas impactaron e hicieron trizas a la luna delantera del “Sueñito” estallando en su interior. El alboroto de las aves y de los porcinos era de película, los estudiantes salieron por las ventanas y se posicionaron en ambas orillas de la carretera. Alrededor no había cascajos, sólo unas rajas de leña que fueron lanzados por los estudiantes parapetados en el “Sueñito”. Llovieron en ese momento los perdigonazos y el grueso de los estudiantes corrió hacia el pueblo de Quistococha donde los buscaron casa por casa. Detuvieron a varios.

Otro grupo más pequeño se internó en los bosquecillos de la orilla izquierda, y se quedaron allí aguardando que la tombería se retire para poder salir a la carretera. Cerca de las siete de la noche, salieron de su enmarañado escondite. El “Sueñito” estaba todavía a un costado de la vía. Adentro las aves y los porcinos yacían yertos, asfixiados, duros. Los porcinos parecían apuntar su hocico en busca de aire y las aves tenían las plumas erizadas. Restos de cientos de huevos quebrados estaban esparcidos en los asientos. Las hortalizas estaban marchitas y tiznadas de un color pardo oscuro que en ellas es el color de la muerte de sus células. Reinaba un feo hedor mezcla de azufre y benceno, de humor de corral y de clorofila quemada. Lo peor, al “Sueñito” lo arrancaron los cables, estaba fuera de combate.

No todo termino allí, lamentablemente. Un compañero de izquierda, agrónomo, tuvo la mala suerte de internarse más en el bosque, y en la oscuridad, pensando avanzar hacia la carretera, en realidad se adentró hasta topar con las cercas de una granja cercana. En este lugar hay ahora un asentamiento humano. El guardián de la granja, confundiéndolo con un atracador y sin  pensar dos veces, le disparó dos perdigonazos alcanzándolo de lleno en la mano derecha y en el bajo vientre. Al escuchar sus gritos en el silencio, los muchachos reingresaron al bosque y lograron rescatarlo. Estaba sangrante y fue llevado al hospital de Iquitos. Se salvó, pero perdió tres dedos de la mano.

Después que egresé de la Universidad no volví a ver a Benito, así se llama. Han pasado tantos años. Ojalá, donde quiera que esté pueda leer este relato. Quisiera estrecharle en un abrazo, evocar -ya como anécdota- esa jornada en la que vencimos el hambre, el miedo y la muerte; tomarnos un vino y decirles a los jóvenes que los principios y los sueños serán siempre irrenunciables y, por eso, jamás deben ser negociados. Mucho tiempo ha pasado, pero miren las vueltas que da la vida. En el mismo lugar, con diferentes actores, y esta vez, por una reivindicación diferente, los estudiantes universitarios de hoy aliados con la población rural se levantaron para exigir que la mecida politiquera se termine y, que de una vez por todas, la carretera que une Quistococha con Llanchama y que pasa por Zúngarococha, Puerto Almendras y Nina Rumi se construya. En hora buena que así sea.

Un fuerte abrazo recordatorio para los muchachos de ayer, los de Zúngarococha 1984. Y otro fuerte abrazo de bienvenida para los muchachos de hoy, los de Zúngarococha 2012.

(Visited 92 times, 1 visits today)
Compartir
Artículo anteriorBreves
Artículo siguiente“Los juegos del hambre”

6 Comentarios

  1. Bien Moises, es una buena remembraza, mis felicitaciones aunque me parece que en los últimos años te has “aburguesado”, si tu eres un político aprista con ese origen revolucionario porque aceptas que te presenten como técnico o como tecnócrata como he escuchado el otro día en la radio.

  2. LO QUE RELATA MOISÉS NO ES UN CUENTO, HA SUCEDIDO EN LA REALIDAD YO ERA UN ESTUDIANTE DE BIOLOGIA Y CONOCI A NOE BUENDIA YUIMACHI DE VANGUARDIA REVOLUCIONARIA QUE ERA EL PRESIDENTE DEL COCOUNAP QUE TAMBIEN ERA BIOLOGO, LES PIDO GUARDAR RESPETO POR ESTOS COMPAÑEROS FUERON MUY VALIENTES, Y OTRA COSA ANTES EN LA UNIVERSIDAD SE SALIA DESPUES DE OCHO O DIEZ AÑOS POR QUE HABIAN MUCHAS HUELGAS DE DOCENTES Y DE TRABAJADORES NO DOCENTES QUE DURABAN MESES Y SE PERDIA EL AÑO, NO COMO AHORA QUE SE PUEDE SALIR HASTA EN CUATRO AÑOS. EN ESA EPOCA YA ESTABAS EN EL AÑO 1983 PERO TU CARNET ERA DEL AÑO 80, ESTO LO SABEN TODOS LOS QUE HAN ESTUDIADO EN ESOS AÑOS, DEBEN INFORMARSE LOS QUE ESCRIBEN POR ESCRIBIR. NO SOY APRISTA NI LE VEO A MOISES PANDURO MUCHOS AÑOS PERO SIEMPRE LE HE RESPETADO POR SU CALIDAD DE DIRIGENTE ESTUDIANTIL, GRACIAS POR RECORDAR ESTE MOMENTO DE LUCHA Y DE VERDAD ME GUSTARIA ENCONTRARME CONTIGO, CON RAUL MIRANDA, CON BENITO,CON CELIS (LATO) Y COMPARTIR CON UN BUEN VINO LO QUE ZUNGAROCOCHA FUE PARA NOSOTROS. SI EL VINO ES TARAPOTINO, MEJOR.

  3. Que hacías en la universidad el año 1984?. Si ingresaste el año 1977 ya habian transcurrido 8 años….

    O estabas aprovechando del Comedor Universitario a expensas de otro estudiante necesitado, o estabas en plan de perpetuarte como el “Pelacho” Celis al que lo sacaron de la universidad con un argumento simple: Academicamente su rendimiento era un desastre ya que además tenía mas de 15 años y seguía “estudiando”.

    Haber inducido a otos estudiantes a un enfrentamiento innecesario con los gorilas de la policia y con consecuencias graves como la perdida de 3 dedos y alegremente con “nostalgia” saludarlo para “tomarnos unos vinos” es realmente una burda remembranza.

    Si estuviera en la situacion de Beto te recordaría que por tu culpa me quedé mutilado y en vez de vino te daría vinagre y te recordaría a los miembros de tu familia.

    Busca o inventa historias mas elucubrantes… no recuerdos ingratos con secuelas infelices.

  4. Las muestras de cinismo, sinverguenzeria, y de no tener sangre en la cara no es de sorprenderse de las lacras que se autodenominan compañeros, es decir los apristas, lindo cuento moises, pero como ya te lo han preguntado que hicieron uds. que no han puesto estas necesidades sociales en la agenda del gobierno del hampon de alan garcia?, fuiste ademas jefe del programa construyendo Peru y donde esta al menos una vereda peatonal para estos pueblos?, facil es criticar desde la cocina donde estan ahora pero cuando has tenido la oportunidad de poder hacer algo solo te has interesado en cobrar el 10% por proyectos que aprobabas y asi dices querer llegar al Gorel, para que? crees ser capáz? por favor, felizmente solo es tu sueño…

  5. Cada vez que leo un artículo tuyo compañero y ex vecino (cuadra 7 Ricardo Palma), me reconforta mucho mas tener una persona tan valiosa e importante como usted, persona tan valiosa e importante que necesitamos en la Presidencia del Gorel muy pronto. Asi sea. Felicidades y seguiré pendiente de tus artículos compañero.

  6. Interesante como cuento pero la gran pregunta es que hiciste tu cuando estabas en el gobierno aprista, que hicieron los apristas por estos pueblos abandonados por siempre, santa clara, etc. Todavia tienen el cinismo de opinar alegremente.
    El gobierno regional en vez de dilapidar nuestros dineros bombardeando Iquitos, deberia hacer trabajos como este dotando de agua, desague, pistas adecuadas a los pueblos abandonados mejorando su calidad de vida, y que no sirvan solo para que los grandes potentados se paseen los domingos en sus 4 x 4.

Comments are closed.