ESCRIBE: Jaime Vásquez Valcárcel Valcárcel
*Es muy difícil probar que se hizo fraude y es más fácil gritar que sí lo hubo. Por eso los políticos de todos los tiempos mejor gritan sin mostrar pruebas. Aunque los indicios siempre van a estar ahí como la duda que perseguirá al candidato ganador.
No vamos a remontarnos a las primeras elecciones peruanas para afirmar que los gritos de fraude son tan antiguos como los procesos electorales. Siempre, los que esbozan ese argumento son los perdedores. Ayer Rafael López Aliaga, hoy Roberto Sánchez. El 2016 y 2021 Keiko Fujimori hablaba que “le robaron la elección” y demoró en reconocer al ganador y a aceptar su derrota.
En abril de 1990 (ahí está el recorte periodístico) Enrique Elías Laroza, el personero del FREDEMO, agrupación que tenía como candidato presidencial a Mario Vargas Llosa, denunció que “varias actas fueron repartidas en distintas regiones ya marcadas a favor de determinada agrupación política”. Para mayores detalles el exministro de Justicia del segundo belaundismo aseguró que esas actas fueron impresas en la Compañía Peruana de Teléfonos. Estábamos en pleno gobierno aprista, el primero y peor de toda la historia democrática del país.
Ayer nomás, con cobertura escasísima de los “medios democráticos”, Elar Bolaños Llanos, secretario general de la ONPE, denunció “que sus equipos de cómputo fueron manipulados y se alteraron datos relacionados a solicitudes en el Sistema de Gestión Documentaria”. Todo ello se conoció por una carta donde el funcionario renunció al cargo. “Hay factores graves vinculados a la manipulación de mis equipos de cómputo con información que yo no he generado, ni redactado”. Todo ello empaña el proceso de cómputo.
Hay indicios de irregularidades en esta y otras elecciones. Personalmente creo que es muy difícil que se perpetre el mismo, pero los hechos que muchas veces se trata de ocultar contribuyen a ese clima de sospecha que va a quedar en un proceso donde se ha visto que hasta los más serios a veces dan risa porque cambian de perspectiva según sean o no favorecidos por los resultados. López Aliaga solitariamente gritaba fraude en la primera vuelta, Keiko denunciaba hechos irregulares en los dos procesos anteriores, Roberto Sánchez desconoce los resultados.
Los escenarios y actores cambian. La cobertura también. En 1990 el diario “El comercio” colocaba en primera plana la denuncia de fraude del personero del FREDEMO. Hoy “La República” y algún otro medio por ahí coloca la noticia de la renuncia del funcionario de ONPE que echa sombras sobre los resultados.





