Esta parte o cualquiera de África te remecen la conciencia. La escuece. Hace que uno esté intranquilo y mire con horror el colonialismo (el colonialismo mental es uno de los peores, el colonizado es una persona de mucho cuidado). En Lusaka hay letreros anunciando con orgullo los 50 años de su independencia. Me digo pero si son casi los mismos años que tengo yo. Para efectos cronológicos de las naciones es una nación joven y con un gran pasivo dejado por los colonizadores, en este caso, ingleses. Mientras que los franceses optaban por una ocupación del territorio africano de modo vertical. Los ingleses deseaban una ocupación de modo horizontal – miremos el mapa de África y las excolonias. Cada uno con sus imágenes del mundo al margen de sus habitantes. En este contexto, el reparto de las naciones o de pergeñar los Estado- Nación tenían un fuerte defecto de fábrica que en el fondo (pareciera hecho a posta por los colonizadores) les perjudica en su organización de hecho y jurídicamente. Les hacen ser vulnerables. Se nota que es un concepto de camisa de fuerza. El diseño constitucional de los estados están hechos sobre la amalgama de etnias (muchas rivales entre sí). Eso hace que muchas veces la situación sea tensa y que el conflicto, desgraciadamente, se alimente y se emponzoñe. El constitucionalismo criollo latinoamericano también partía de esas premisas y se observa estas debilidades de fabricación jurídica; un ejemplo, la exclusión social de integrantes de pueblos indígenas a lo largo de la historia o de los afrodescendientes. Hay que reajustarlo porque está elaborado al buen tuntún. Lo que pasa es que aquí en África el diseño tan apretado del Estado- Nación es jugar con fuego. Se vive una calma chicha pero puede explotar en cualquier momento. Con el peso de mis pensamientos paseo por un centro comercial y veo que hay un chifa (China está poblando África con inversiones de toda índole). En una plaza pequeña hay una pequeña demostración de la gastronomía japonesa. Se forman corros alrededor de las mesas donde hay productos que ofertan. Un muchacho musulmán también se acerca, ojea y pasa rápidamente sin mostrar interés. Hay un anuncio grande de una persona blanca con traje y corbata, le pregunto al taxista por él y me responde que es un evangelista. El sol pega fuerte. En los rostros de los viandantes me he topado con integrantes del parnaso del jazz como Miles Davis, Dizzy Gillespie, Duke Ellington, Ella Fitzgerald. Es un día soleado aquí en Lusaka y las notas imaginarias de un blues me alimentan el alma.

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