ESCRIBE: Jaime A. Vásquez Valcárcel

Más en la segunda vuelta que en la primera, los trolls y sachatrolls han inundado las publicaciones de Pro & Contra lanzando una serie de acusaciones que no se han borrado para que sirva de catarsis a quienes las escribieron. Quienes creen insultar, equivocan el camino porque deberían saber que cuando el periodismo tiene como materia prima la verdad, todo epíteto es considerado un homenaje. No al periodista, egocéntrico fuera, sino al Periodismo. Quienes cobijan en sus predios a personajes dispuestos a lanzar estiércol para tratar de favorecer o proteger a los políticos que los contratan, equivocan la puntería porque deberían estar enterados que el periodismo cuando se practica con alma, corazón y vida tiene como fortaleza las debilidades de los personales públicos que desean mantener en privado sus miserias.

A pesar que, si de equidad se trata, los candidatos al Congreso y Presidencia de la República de todas las agrupaciones gozaron de cobertura en Pro & Contra en la primera vuelta, los insultos solo por publicar noticias relacionadas a los candidatos de “izquierda” mereció insultos en todos los tonos. Como era previsible, en la segunda vuelta, la confrontación y polarización aumentó y, a pesar que en Pro & Contra se trató con equidad a los dos postulantes, cada vez que aparecía información referida a Roberto Sánchez, los opositores no sólo escribían contra el candidato sino contra el medio que daba cobertura. “Cuando no está página SENDERISTAS ALÉGRATE pues…Rabanito… Este rojo mal nacido ni eso tendra cuando gane el rojo, pobre diablo. Rojo comunista,q pues van a sacar apoyandole a ese incapaz.la gente cada vez esta safada. NO ENGAÑES TERRUCO KNCHTMRE maldito socialismo comunismo terrorismo NUNCA MAS Los zurdos traerán caos al Pais…”.

Todas estas expresiones, aún siendo escritas por trolles, me ha llevado a la pregunta casi existencial, periodísticamente hablando: ¿Soy un periodista de izquierda?

Umm. De lejos parezco, de cerca no soy. Tampoco me ubico en la derecha. No se crea que por eso soy indefinido, aunque varios ya lo quisieran. Periodísticamente soy liberal. Económicamente soy medio estatista, socialmente casi anárquico, sindicalmente me considero un pinchaglobo, empresarialmente soy lo que los empleados (o la mayoría de ellos) dice de mi y de las empresas que dirijo. Para no entrar en detalles y movernos en ideologías que puede confundirnos más, sólo explicaré en pocas palabras lo del periodista liberal: Ser un periodista liberal consiste en “Basar sus publicaciones en hechos verificables y permitir que diferentes voces sean escuchadas”. Eso, sabrán, me hace totalmente distinto a quienes creen que el periodismo se puede ejercer desde la derecha o desde la izquierda. Por lo demás, desde 1990 a la fecha, en los diversos procesos electorales siempre se ha establecido esa norma liberal. Desde esa fecha y con harta agua que pasó bajo el puente, los políticos han contratado a bustosparlantes que se han encargado de consolidar el oficio. Cuando las redes sociales se inundan de trolles como ayer las cabinas radiales se inundaban de llamadas telefónicas anónimas, el Periodismo siempre sobrevivirá y los periodistas seguiremos en la brega unos más heridos que otros, magullados talvez no por los insultos y epítetos sino porque “la resaca de todo lo vivido se empoza en el alma”.

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