Vida pobre o pobre vida

Leo un suplemento de un diario en los ratos muertos o de ocio. Es uno que llama la atención porque en él se mezcla un poco de todo. Es un batiburrillo de tonterías a la enésima potencia: gramos de cursilería, horóscopos, modas, resúmenes de libros, entrevistas, reportajes. Me detengo en un reportaje – entrevista a una top model [la más millonaria de las top enfatiza quien hace el reportaje; aunque hoy el ser millonario parece ser una proeza cualquiera porque los más cotizados son los billonarios (como los magnates rusos y otros), en mis tiempos los millonarios eran a quienes les ponían unas buenas dosis de penicilina] y alucino de los adjetivos que usan para construir el perfil de esta modelo, [quien jura y re-jura su devoción por la Amazonía, por eso me quedé en el reportaje] es de meter miedo: “…Empresaria, diseñadora, yogui [¿es una profesión?], embajadora del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, ecologista empedernida [uuy mierda, dije, me ha tocado la moral esta tía], madre…”. Unas párrafos más adelante en una suerte de júbilo la periodista dice de la modelo que por su entusiasmo la entrevista se convierte en una sesión de psicología positiva intensiva [¿Qué? Me he quedado en blanco] Con este CV dios es para decir apaga y vámonos. Ya en serio, al leerlo pongo mis serios reparos que haya una política ecuménica sensata sobre el medioambiente, por eso estamos como estamos. La vida propugnada por los ecologistas serio y comprometidos [Thoreau y otros] es la vida austera y esta señora es millonaria ¿? ¿Cómo conciliamos esta contradicción? Según Fernando de Trazegnies el Derecho concilia lo irreconciliable, pero este axioma no es válido para aplicar a esta modelo. Además promociona ropas de marca, y los ecologistas que se dejan la piel en el frente verde, son alérgicos y renuncian a los logos de las ropas, salvo que seas de la SPDA que lo luces con fatuo orgullo. Y lo de ecologista empedernida si que fue un dardo emponzoñado en la diana de la prédica ecologista ¿Cómo una modelo que persuade o incita al consumo y que va contra la filosofía del ecologista puede ser ecologista empedernida? Esto es un pan con mango, un chapo mental de campeonato o quizás sea el signo de los tiempos tan confusos. En verdad, prefiero rumiar mis contradicciones en la vida privada y no hacer gala de las estupideces públicamente. Con el perdón de la modelo.

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