El galardón principal recae en ‘The New York Times’ y ‘The New Yorker’.

Los Pulitzer premian las investigaciones

Los Pulitzer premiaron este año el periodismo de investigación valiente y profundo que ha destapado casos de acoso sexual de personalidades y la telaraña de conexiones entre el entorno de Donald Trump y la injerencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016. Los galardones más prestigiosos del periodismo estadounidense, anunciados este lunes en la Universidad de Columbia, encumbraron la cruzada contra los secretos del poder en un momento en que la prensa es objeto de una guerra declarada por parte de la Casa Blanca.

El diario The New York Times y la revista The New Yorker ganaron el Pulitzer de servicio público, la categoría más importante, por revelar, de forma “explosiva e impactante”, años de abusos sexuales del productor de Hollywood Harvey Weinstein, que supusieron la eclosión del movimiento global #MeToo (Yo También) contra la cultura de excesos por parte de hombres poderosos en muchos sectores de la sociedad.

Las revelaciones han dilapidado la carrera de Weinstein, que sufre denuncias de acoso de múltiples mujeres. Él niega haber mantenido contactos sexuales sin consentimiento. Su productora se ha declarado en bancarrota y las acusaciones han colocado a Hollywood ante un espejo incómodo sobre décadas de tolerancia ante los abusos. Como un dominó, han ido cayendo otras estrellas de la política, la televisión y el cine después de que el caso Weinstein diera coraje a numerosas mujeres a denunciar ser víctimas de abusos.

Otra revelación de temática sexual también le valió al diario The Washington Post el Pulitzer de periodismo de investigación por destapar “incansablemente” el acoso a menores de edad en los años setenta por parte de Roy Moore, candidato republicano a senador por Alabama. La información periodística desató un terremoto que acabó costándole el pasado diciembre la elección a Moore en un Estado que los republicanos no habían perdido en 25 años. Moore negó vehementemente las denuncias y acusó al Post de mentir. El presidente Trump apoyó al candidato y minimizó las denuncias de abusos sexuales, como ha hecho en la veintena de acusaciones contra él mismo y en otros casos parecidos.

Trump es el protagonista indirecto de otros premios. La categoría de periodismo nacional recayó en The New York Times y The Washington Post por su “cobertura en el interés público de la nación” que ha ayudado a “entender” la estrategia rusa de intromisión en las elecciones de 2016, que tenía como objetivo ayudar a Trump a ser presidente. El jurado también destacó el esfuerzo de ambos diarios por revelar los contactos de personas relevantes del entorno de Trump con personalidades rusas. Las informaciones periodísticas sobre la trama rusa han puesto contra las cuerdas a varios miembros del Gobierno y son claves en la investigación de un fiscal especial a la injerencia de Moscú.

Otro de los premios, el de periodismo explicativo, fue para un proyecto en vídeo, audio y texto de los diarios Arizona Republic y USA Today sobre las dificultades logísticas de la promesa de Trump de construir un muro fronterizo con México. Por otra parte, el galardón de periodismo internacional recayó en la agencia Reuters por su cobertura de la brutal guerra contra las drogas del Gobierno filipino. La agencia también ganó un premio de fotografía por la crisis de los rohingya en Myanmar.

En cuanto a los galardones no periodísticos, una de las sorpresas fue que el rapero Kendrick Lamar ganara el premio de música por su álbum DAMN, del que el jurado destacó cómo captura la “complejidad” de la vida de la población negra en EE UU. Es la primera vez que un cantante de música clásica o jazz no se lleva el galardón. En los premios literarios, Andrew Sean Greer ganó el de ficción por su libro Less y James Forman Jr el de no ficción por Locking Up Our Own: Crime and Punishment in Black America. Martyna Majok se llevó el de teatro por la obra Cost of Living.