Este martes se instaló la Comisión de Constitución y quedó claro que la posición de una gran mayoría es dilatar los tiempos en cuanto a la discusión de adelanto de elecciones. Una mayoría de Fuerza Popular tiene la consigna clara de alargar este proceso hasta que, por cansancio o por incredulidad ante la opinión pública del mandatario Martín Vizcarra, la gente termine por aceptar las cosas y se quede todo como está hasta el 2021.

Para eso se han generado ciertos flancos. Desde el empresariado cada vez más interlocutores en diversos medios de comunicación opinan a diestra y siniestra creando un ambiente de supuesta inestabilidad económica como fruto de la incertidumbre política. Es obvio que hay un acuerdo tácito que permite pensar que los sectores empresariales acostumbrados al manoseo político le conviene que FP asuma el protagonismo.

Pero no sólo es eso. Los conflictos que se han presentado en las últimas semanas dan un aura de ingobernabilidad en el gobierno, de mano débil y poca autoridad. Aunque para algunos esto se puede interpretar como un silencio efectivo y hasta oportuno para no generar mayor violencia sobre todo en el sur, para otros sectores puede ser asumido como falta de iniciativa y hasta coincidir con FP que habla sobre el cansancio y pocas ganas de ejercer como presidente a Vizcarra. Si esto se generaliza y se posiciona no habrá

Por eso muchos le están aconsejando que la única alternativa para este tiempo muerto que están ganando sus opositores como lo señalado en la Comisión de Constitución, es pechar al Congreso como último recurso. Plantear la cuestión de confianza antes que le gane esa ola de desgano creciente que plantean sus adversarios. Poner fechas concretas y decisiones fácticas de tal manera que pueda generarse un movimiento social que haga retroceder a los inquilinos del Congreso.

Si pasa este año y no hay respuestas sobre el tema, lo más probable es que también el tema Odebrecht se agotará por más que actualmente puede ser un recurso para deslegitimar a la clase política sin que necesariamente sea consecuencia de las acciones del ejecutivo. Salir de este entrampamiento inevitablemente pasa por endulzar la calle o hacerle recordar las falencias de nuestro sistema político para enrumbarlo.

A estas alturas Vizcarra y compañía ya se deben haber dado cuenta que si tenían un saldo pendiente con algunos congresistas por haber llegado al gobierno accidentalmente, con lo mostrado en estas últimas semanas al ver cómo sus últimos aliados pasaban a la otra orilla todo está cancelado con creces. Lo que le queda, si es que aún tiene el feeling político, es seducir a las masas, sino quiere llegar como un mendigo político al 2021.

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