Estas palabras que eran muy recurrentes de la época de Fujimori en Perú, hasta en el entorno familiar, ha tomado “cierta legitimidad” en la ciudadanía al momento de juzgar a las personas que se dedican a la política. Que para muchos estas palabras significan una suerte de empatía con el ladrón, de una risueña (¿coqueta?) complicidad con el sinvergüenza. ¿Están mal los políticos o la ciudadanía con palabras condescendientes como éstas? Es una situación que demuestra los valores a la baja de la sociedad, no solo peruana. Aquí en España, el actual partido conservador que está metido en casos de corrupción hasta las cejas, de acuerdo con las encuestas todavía sigue el partido con más intención de voto. La corrupción de sus líderes – que incluye al presidente de Gobierno, no les hace mella. Tienen la piel de rinoceronte (con el perdón de este mamífero silvestre). Han hecho campañas electorales con dinero negro, sus líderes cobraban comisiones para adjudicaciones de obras públicas en otras corruptelas, y lo más increíble, es que no les causa mella ni resquebrajadura electoralmente ¿Qué está sucediendo? ¿Por qué la ciudadanía se identifica con el político o política corrupta? ¿Qué grados de química existe? Hay algo que está fallando en nuestros valores cívicos, estos han sido lanzados al retrete sin más por la vía directa. En el caso peruano ocurre un caso parecido pero con matices. La hija de expresidente Fujimori (que no trabaja pero tiene dinero para la campaña electoral), el expresidente García Pérez (de cuestionada moral pública y su agilidad [habilidad] para la rapiña de lo público), el expresidente Toledo (cuyo pasado y presente está salpicado con la corrupción) son líderes que llevan un buen porcentaje de intención de votos de acuerdo con las últimas encuestas publicadas ¿es esto posible? Disculpen si soy reiterativo con la pregunta, pero ¿qué nos hace identificarnos con personajes de dudosa calaña con el manejo del erario público?, ¿Habrá que apretar reset?

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1 COMENTARIO

  1. Solo en la época de Fujimori???, esta frase viene desde hace mucho que el «chinito» sea gobierno; no olvidemos a Puercovich del gobierno de Belaunde o a Mantilla del aprismo; ahora en los últimos gobierno post-Fujimori ha cobrado mayor vigencia, no olvidemos los entuertos de Choledo, Garcia II y Cosito……..los tiempos cambian, las malas costumbres quedan

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