Saramiriza y Pijuayal: principios, no negocios
Por: Moisés Panduro Coral
En nuestros días, han aparecido en Loreto, Perú, patrioteros que con un empeño digno de mejores estipendios se han ocupado de lanzar sombras artificiosas, -y por eso mismo, fugaces-, sobre todos aquellos que nos hemos opuesto al paro de 48 horas de la semana pasada que, como todos conocen, devino en un fracaso anunciado, fundamentalmente porque la gran mayoría de ciudadanos, intuyó el evidente aprovechamiento del sentimiento patriótico de los loretanos en favor de intereses politiqueros mezquinos. Días después se descubrió que, en realidad, el interés tuvo un carácter monetario pues en esos días del paro, de manera sospechosa, el Gobierno Regional de Loreto realizó la licitación de un proyecto de alcantarillado cuestionado duramente por que excluye al 50% de la población iquiteña y porque existen alternativas económicas menos costosas que la que se licitó, además que su financiamiento ha sido impuesto sin consulta mediante descuentos al IIAP, la UNAP y las municipalidades distritales y provinciales, incluidas las rurales y fronterizas que reciben a fin de mes un mísero “vuelto” de canon petrolero, a pesar de que el proyecto está ubicado sólo en la ciudad de Iquitos.