Han soltado a los perros de presa que tienen filudos dientes. Estamos en campaña. No hay día que no dan una mordiente ponzoñosa en los medios de comunicación a los opositores políticos, en este caso son miembros de la agrupación política Podemos- que a su vez, están gestionando mal la crisis de uno de sus miembros. En este guirigay se han unido hasta los socialistas que de sus señas de identidad política han quedado solo trazos y trozos, se parecen a unos neoliberales ingenuos (memos) y voluntaristas. A por ellos, es el lema de la jauría. Aquí hay mucha mala leche (encumbre así la xenofobia, el machismo, el racismo entre otros condimentos) y se nota cuando presentan las noticias en los telediarios en que éstos con un sesgo sorprendente, creen en el perfil del espectador idiota, que no piensa. En este contexto, Grecia ha resultado un dolor de muelas. Resulta sorprendente que hasta un Nobel de Literatura vaya en esa dirección y no proponga sentarse a negociar con la tremenda (e impagable) deuda griega. Llama a la actitud de Grecia hacerse un haraquiri, y en cambio no dice ni mú contra la corrupción que campea en la vida pública española ni de la genuflexión de la clase política dirigente española de cara a los dictados de políticas de austeridad. ¿Se hace el ciego y sordo? En este contexto, es muy sorprendente que la derecha haya izado y jurado como identidad la libertad de expresión, lo arrojan a la cara a regímenes como Venezuela o Corea del Norte que los señalan como totalitarios y enemigos de la libertad. Pero es muy curioso que en España los medios de comunicación público a cargo de ellos sean los que menos confían la ciudadanía. Las noticias los distorsionan de manera indignante (de liberales políticos tienen muy poco), confieso que evito poner esos telediarios. Es más, los periodistas de la televisión pública se quejan que los actuales directivos de Televisión Española (la que ve mi padre y muchos amigos por la televisión por cable casi todos los días) están creando una redacción paralela de cara a este año de muchas contiendas electorales. Ha sido un plan meditado deshacerse de los menos dóciles para poner a sus comisarios que luego descargaran toda la artillería contra el adversario político. Los puestos vacantes están siendo ocupados por “periodistas amigos” y de un canal de televisión de clara identidad de derechas. Pero para estos adláteres de la libertad de expresión en esos casos la libertad no se merma ni se limita, por el contrario, les parece que están haciendo lo mejor y no se ruborizan. Caraduras. Salvo que esto mismo ocurra en Venezuela o Corea del Norte, ahí ponen el grito al cielo.

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