Hay un dicho madrileño que dice: “de Madrid al cielo y de allí un agujerito para verlo”, que se puede interpretar que después de pasar por la villa hasta en el cielo te quedas con las ganas de volver a vivir en Madrid. Eso dice el dicho, pero hay que señalar que depende de quién lo diga, un muchacho mantero, con su mercadería que todos los días esquiva a la policía, no creo que diga que esto es el cielo o un desempleado crónico que se pregunta si esto es el cielo. Hace poco el escritor leonés, Andrés Trapiello, publicó el libro Madrid donde fusiona su vida por la ciudad vendiendo libros y la historia de esta compleja urbe de capas de historia, como estrategia narrativa me pareció genial. Aunque, el libro repujado es una visión fragmentaria de la ciudad, tiene grandes omisiones, por ejemplo, es ciego con las inmigraciones de otras nacionalidades que no fuera la española o la escasa presencia de la mujer en pergeñar la ciudad y de otros colectivos, pero a pesar de esas omisiones se puede leer este grueso libro a modo de guía. Gracias a la licencia simbólica de Trapiello, uno se puede autodefinir madrileño, en mi caso llevo casi veinte años, y no se puede ofender nadie, salvo que seas de la extrema derecha o a los de derecha rancia que les produce más de un salpullido. Allí Trapiello cita el dicho de Madrid al cielo, hemos añadido a esta crónica fragmentaria, o al circo, en tono de pregunta y lo explico. Madrid al ser capital del reino, la azarosa vida política española se centra aquí, por ejemplo, está el parlamento, el poder judicial o la sede del poder ejecutivo. Estos días declaraban dos expresidentes de gobierno, ambos conservadores o liberales a la española (que viven de las prebendas del Estado que tanto critican y dañan, pensándolo bien, puede ser cualquier liberal del mundo), ante el juzgado dentro de un proceso penal por usar fondos de una caja b o caja oscura, de su partido, que obtenían de las coimas a empresarios por la concesión de obras públicas, y entonces, las declaraciones fueron el pistoletazo o el anuncio del circo. Antes decir, que la corrupción en la vida política española es de altas cotas, pero la ciudadanía es muy tolerante con este mal y sus políticos, es más, come de ella sin hacerle ascos y premia a los políticos envueltos en casos de corrupción. El dueto de expresidentes negaban por la mayor la existencia de la caja oscura, a pesar, que judicialmente el partido fue condenado por tener esa contabilidad paralela o en negro ¿Cómo salvarán los jueces tremenda contradicción? Spain is different, se dice para justificar cualquier anomalía frente a la racional Europa (en la Amazonía se dice un dicho parecido), y los jueces españoles son malabaristas, está claro, que lo pueden justificar y salvar esa incoherencia sin ningún pudor ni mohín de vergüenza. Pero, uno de los expresidentes, que tiene dilatada fama de pasota y que se hace el tonto las veinticuatro horas del día dándole mucho rédito, dijo, que sobre los documentos de la contabilidad paralela, es literal la cita, “que es metafísicamente, imposible, haberlos destruido”, y se quedó tan pancho, no tenía ningún rubor en la cara por la idiotez que profirió. Ponerse a entender ese galimatías es un absurdo. Al leer la noticia, pensé que leía una novela adobada con la guasa de realismo mágico caribeño, pero no, el realismo mágico es muy español. Esto es lo que vemos pasar todos los días bajo el aplauso de esta cómplice ciudadanía gris. Es un circo interminable, por los payasos que pasan por él, sin ofender a los pagliacci de honesta profesión.  

 

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