ESCRIBE: Jaime A. Vásquez Valcárcel
Ya lo dijo en agosto de 1987 Mario Vargas Llosa: “Yo no quiero el comunismo para mi país”. Casi 50 años después se repite esa misma frase. Antes que Vargas Llosa, otros políticos e intelectuales lo han repetido en diversas oportunidades. Los apristas nunca quisieron “al comunismo” más por cuestiones de espacios populares que ideológicas. En ese desastroso quinquenio del primer gobierno de Alan, muchos estrenábamos ciudadanía, pues votábamos por primera vez. En esa campaña donde perdió el FREDEMO los de la derecha nos metieron el cuco del comunismo y facilitaron el triunfo de un ingeniero Alberto Fujimori que nos ha dejado como legado no sólo su apellido sino a un sistema político que es la primera minoría, electoralmente.
Carlos Espa, excandidato presidencial que logró el 3% de los votos a nivel nacional -aunque en Loreto sólo tuvo dos (02) votos ha vuelto a hablar contra el comunismo. Ha sido enfático: “Votar por Sánchez es regresar atrás, a las tinieblas, a Nicaragua, Cuba, Venezuela, al comunismo. (…) al fascismo, que es Antauro, y el comunismo, que es Sánchez. Estamos contra todo eso que significa una amenaza para la libertad”. Es increíble que aún se siga con el cuco del comunismo. Fíjense.
En “Juanjui – historias de lucha”, escrito por Teócrito Pinedo Arévalo, Aleardo Ferrando Ruíz y Alberto Ruiz Tuesta, editado por la DDC San Martín, se recuerda que en ese poblado de la región San Martín allá por el año 1962 el director del colegio “Carlos Wiesse” amenazó con expulsar a los alumnos porque habían decidido dar a la promoción el nombre de José Carlos Mariátegui y eso, según el profesor Lorenzo Mori del Águila, haría que el colegio sea visto como “un referente del comunismo”. Les obligó a cambiar el nombre y los alumnos, como siempre debe ser, mantuvieron su decisión y quedó la denominación, aunque para ello tuvieron que soportar el castigo de quedarse encerrados en el colegio, más allá de horario habitual.
Es increíble que aún existan personas que tengan más miedo “al cuco del comunismo” y no a las obras paralizadas, las negociaciones de mercantilistas. Ni en 1990 ni este 2026 se dará una dictadura comunista en Perú. Eso está descartado. Aunque siempre es bueno meter el cuco. No siempre, como en 1990, rinde resultados. Vale la pena algunas preguntas que, cualquiera, puede responder:
¿El comunismo es el imperialismo chino que nos manda sus productos y que derrota a los empresarios mercantilistas peruanos que tienen que buscar aliados en EEUU.?
¿El comunismo es la incapacidad empresarial y estatal para terminar el Hospital Apoyo Iquitos que ya va a cumplir diez años de construcción?
¿El comunismo es la dejadez empresarial en complicidad con burócratas que muestran incapacidad par culminar el “Hipermercado de Belén” o continuar el proyecto de interconexión “Bellavista-Nanay-El Estrecho?
¿El comunismo es la desfachatez pública y privada con “empresarios constructores” que tienen obras demoradas y/o abandonadas en Iquitos, en pleno centro de la ciudad, por donde se van los millones de soles del presupuesto regional y nacional?
¿El comunismo ha provocado que en las sedes de EsSalud no haya ni siquiera paracetamol, aspirina en las farmacias y que “las referencias” sean una vía crucis donde el paciente muere en el camino?
¿El comunismo ha logrado que en Iquitos y todos los pueblos de Loreto no haya buen servicio de agua potable y la energía eléctrica lejos de brindar luz lo que hace es malograr los electrodomésticos?
¿El comunismo ha logrado que en las postas sanitarias y en los puestos de salud se carezca de médicos especialistas, medicamentos básicos y equipos elementales?
Muchos gritan que no quieren el comunismo y callan/otorgan obras a quienes destruyen la economía regional. Muchos vociferan que hay que impedir que el comunismo gobierne el país cuando callan porque desde fuera del gobierno gana obras que nunca terminan y, si la terminan, lo hacen remal. El comunismo no es el cuco, no es el enemigo, no es el rival. El problema ni siquiera es que el 7 de junio gane Keiko Fujimori o Roberto Sánchez sino que, con la izquierda o la derecha, permitamos que se siga destruyendo una región cuando tenemos enorme riqueza que aprovechar. Ojalá entendamos que nuestro problema no es la izquierda o la derecha, el comunismo o el capitalismo sino la incapacidad para hacer las cosas bien.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí