Vamos a la Costa

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He participado de discusiones post anuncio de Fiestas Patrias y ni siquiera quienes se consideran entendidos conocen las posibilidades de la conexión. Tampoco se tiene claridad en que sea vía férrea, carretera asfaltada o una mixta con hidrovías incluidas.

En la teoría nadie puede oponerse a una propuesta que nos lleve a conectarnos vía terrestre de manera rápida a la Costa. Hacerlo es negar la posibilidad de desarrollo. Ahora que la propuesta ha sido publicada en el Plan de Gobierno de PPK primero, anunciada en cadena nacional en RPP Noticias los primeros día de julio y ratificada en el Mensaje Presencial queda analizar con raciocinio y realismo el tema.

Raciocinio para que estudiemos el costo beneficio. Y el costo beneficio no se mide por la cantidad de productos que irían de un lado a otro y menos por la cantidad de pobladores beneficiados. Pues hacerlo -como ya declaró la congresista Patricia Donayre- es limitar el debate y condenarlo a la no ejecución siquiera del estudio preliminar. Limitar la discusión a recordar quién propuso primero -como lo hizo el gobernador Fernando Meléndez- es llevarnos a más de un siglo de anuncios que han terminado en las gavetas. Bastaría con leer el capítulo respectivo de Historia de la República y dejarnos de poses pioneras. Más raciocinio y menos sentimentalismo haría bien. Más Basadre, más Franklin Pease, más Frederica Barclay, más Pepe Barletti, más Fernando Santos. Menos politiquería, menos dueños de la propuesta, menos circo, menos mediocres.

Siquiera que nos pongamos de acuerdo en la ruta y forma de unirnos ya sería un logro que deberíamos alcanzarlo antes que finalice el año. He participado de discusiones post anuncio de Fiestas Patrias y ni siquiera quienes se consideran entendidos conocen las posibilidades de la conexión. Tampoco se tiene claridad en que sea vía férrea, carretera asfaltada o una mixta con hidrovías incluidas. Así que la primera tarea de los gobernantes nacionales y regionales -más allá de las felicitaciones grandilocuentes o las oposiciones frecuentes- es convocar a una discusión seria donde se concluya con acuerdos consensuados.

Lo otro es el realismo con que debemos mirar la excelente propuesta de PPK. Y ese realismo es fácil de establecer si miramos los megaproyectos que existen en Loreto. Para no llegar al lugar común del proyecto de tren Yurimaguas-Iquitos tomemos como ejemplo la obra de Interconexión Eléctrica Moyobamba-Iquitos. Oído a la música. En una publicación del 10 de abril pasado ORPIO -una de la mayores organizaciones de indígenas amazónicos- afirma que “Es inaceptable que un proyecto declarado de interés nacional, primero no beneficie a las comunidades y luego omita el derecho a la consulta previa, que según algunas experiencias, ayuda a armonizar intereses, otorga seguridad y sostenibilidad a la intervención de un proyecto”. Ese proyecto de 52 meses de ejecución y cuya buena pro fue dada en junio del 2014 corre el riesgo de truncarse si no se llega a un acuerdo con los pueblos indígenas.

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