Páginas rotas

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Por estos tiempos tengo curiosidad casi obsesiva por los diarios o dietarios. Cuando visito las librerías busco con ahínco los diarios. Reviso las primeras páginas y si me atrapa uno trato de comprarlo o los tengo entre mis compras a futuro. Pero logro pellizcar por unos minutos lo que dice el diario. Alguien decía que a través de ellos se quiere atrapar el presente. No solo atrapar el presente sino también dejar el rastro o la huella del paso del tiempo. Es una larga conversación con uno mismo, un paréntesis del día. En sus “Prosas apátridas” Julio Ramón Ribeyro logra uno de los mejores resultados a nivel literario. Recuerdo que lo leía en esos días febriles de la universidad donde recorría librerías del centro de Lima. El tono de sus prosas era de reflexión, de testimonio, de legado al tiempo. Admiraba y admiro la pausa, distancia y cercanía, al mismo tiempo, de quienes lo escriben. Como si nos guiñaran en el camino. Es un poco fisgonear su universo. Hoy estaba en la lavandería que tiene unos grandes ventanales y mientras esperaba el tiempo de la ropa en la secadora se me vino como un turbión de recuerdos los diarios de mi madre. En la visita que nos hizo a Madrid ella a lo largo del viaje sacaba una libreta pequeña e iba anotando las paradas, las horas que salía y llegaba el tren. Seguro que también algún asombro del viaje. Lo escribía y luego se ponía a dormir lo que quedaba de ruta. Luego se despertaba bruscamente y volvía a anotar ¿Qué anotaba? Me quedé intrigado por esas anotaciones. Le pregunté por sus notas de viaje. Me miró seria y me respondió que anota las cosas del viaje. Escribía mucho. Pero luego de un tiempo, los volvía a leer y los rompía ¿por qué los rompe? Mientras leía un dietario se me vino a la cabeza esa imagen de mi madre rompiendo sus diarios ¿lo hacía como un afán de perfección (ella es muy perfeccionista sino sale como ella piensa se enfada y te puede caer una severa regañina)?, ¿lo hacía para no dejar rastros de sus humores y malos ratos, de sus confesiones? Una vez por nuestras conversaciones a la distancia le volví a preguntar por sus apuntes. Me dijo que los había roto y tenía que volver a escribir ¿lo hace por un afán de saneamiento? Ella mismo no me supo responder.

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