La mácula retiniana

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La mácula lútea (del latín macŭla, mancha,​ y lutĕa, amarilla) es una mancha amarilla localizada en la retina especializada en la visión fina de los detalles, nos sirve entre otras cosas para poder leer y distinguir las caras de las personas.

Se localiza en la parte posterior de la retina y tiene una extensión aproximada de 5 mm de diámetro.

La degeneración macular asociada a la edad (DMAE), es una enfermedad que afecta generalmente a personas de más de cincuenta años, el riesgo de padecerla aumenta a más del doble en fumadores. Consiste en una degeneración de la mácula, por lo cual se deteriora la visión central. Es característico en estados avanzados mantener la visión periférica, pero ser incapaz de distinguir los rasgos faciales de una persona que se encuentra de frente.

La afección puede ser leve. Sin embargo en algunos casos puede evolucionar a formas graves, por lo cual es conveniente consultar con el oftalmólogo, el cual orientará al paciente recomendando, si es necesario, las revisiones periódicas o el estudio de la retina.

Existen dos tipos de DMAE:

La DMAE seca ocurre cuando los vasos sanguíneos bajo la mácula se vuelven delgados y frágiles. Se forman pequeños depósitos amarillos, llamados engrosamientos localizados. Casi todas las personas con degeneración macular comienzan con la forma seca.

La DMAE húmeda ocurre sólo en alrededor del 10% de las personas con degeneración macular. Crecen nuevos vasos anormales y muy frágiles bajo la mácula. Estos vasos dejan escapar sangre y líquido. Este tipo de DME causa la mayor parte de la pérdida de la visión asociada con la enfermedad.

Los factores de riesgo para la DMAE son: antecedentes familiares de la enfermedad, raza blanca, fumadores, dieta rica en grasas, sexo femenino.

Esta enfermedad no produce dolor, pero puede presentar una serie de síntomas visuales: las líneas rectas pueden parecer onduladas o entrecortadas, la estimación de las distancias y las alturas puede estar alterada, la sensibilidad a la luz puede estar aumentada y la necesidad de una mayor cantidad de luz para leer. Puede existir visión borrosa en la parte central de la visión, además, cuando la enfermedad se halla en una fase más avanzada, puede verse una mancha negra en la zona central de la visión, pudiéndose hacer más oscura y de mayor tamaño cuanto mayor tiempo de evolución tenga.

Los exámenes que se somete un paciente son: prueba de agudeza visual, el que se  mide la vista a diferentes distancias.

Examen con dilatación de las pupilas. El oftalmólogo mira a través de un lente de aumento especial para examinar la retina y el nervio óptico para ver si hay señales de degeneración macular u otros problemas de los ojos.

Tonometría. Se utiliza un instrumento para medir la presión dentro del ojo.

Para el tratamiento los grandes avances en el campo de la degeneración macular residen en la forma húmeda o exudativa. Hasta hace unos años sólo se disponía  de tratamientos láser, que se siguen usando. Actualmente existen las inyecciones intravítreas con factores antiangiogénicos (evitan la formación de nuevos vasos sanguíneos). Su acción bloquea la progresión de las membranas neovasculares. La introducción de bevacizumab ha permitido conseguir mejores resultados visuales. La media de inyecciones intravítreas de tratamiento al año es entre 3 a 5. Es un tratamiento ambulatorio. Actualmente, el 70% de los pacientes tratados consiguen no perder visión al año y el 40% consiguen acabar con visiones de muy buena calidad.

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