El día presagiaba que el sol nos iba acompañar en la jornada. Pocas nubes en el horizonte. En efecto, fue un buen día de sol aunque en la sombra sintieras la presencia del frío. Son parecidos a esos días andinos sea Ayacucho, Quito o Bogotá que hace buen sol pero en la sombra una buena chaqueta es necesaria. Ese día viernes habíamos quedado con F ir al Madrid Open de Tenis, me eximo de citar la sigla comercial de la empresa que es una de las patrocinadoras. Fuimos en transporte público y llegamos en un pispas. En estos tiempos el paisaje deportivo ha cambiado con esto de poner nombres a estadios y campeonatos los nombres de las empresas que financian estos eventos. Es la dictadura del mercado en la que vivimos. Era un día donde se daba el pistoletazo de salida del campeonato. La “Caja mágica”, lugar donde se lleva a cabo la competencia tenística, ha sido tomada por las empresas y estas te ofrecen sus productos. Hay apenas un resquicio que no es para el mercado. Es donde se sumilla la historia del campeonato, pero luego todo tiene que ver con lo que se ofrece en este templo mercantil. Sería interesante, con más tiempo, hacer una observación participante como lo hizo el escritor Foster Wallace en el Open de Estados Unidos y uno de los textos de “El tenis como experiencia religiosa”. Esta posible observación del evento la desdeñé inconscientemente, buscaba las pistas donde entrenaban las jugadoras y jugadores con sus respectivos cuerpos técnicos, por cuestión de prioridades. Veías a mucho de ellos que entrenaban con otros jugadores, lo podían ver en el entreno de un partido. Las jugadoras de tenis lo hacían con un excelso profesionalismo. Practicando derechas y reveses, los servicios y recibiendo consejos de sus entrenadores, vi pocas entrenadoras. También se jugaban partidos de las rondas previas con un gran nivel de juego de los debutantes. Así mientras miraba una cancha a otra, por curiosidad pregunté quien estaba entrenando en la pista central y me dijeron que estaba Roger Federer. No dude en ir a verlo. Es uno de mis jugadores favoritos. En los minutos que vi del entrenamiento disfruté como un niño viéndolo en la pista. Su revés a una sola mano, su derecha plana y al fondo. Su elegancia para jugar. Se me han quedado grabadas en la memoria muchas de sus jugadas. Fue un día pleno de tenis, al día siguiente tenía que pasar por el quirófano pero rebosante de tenis.

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