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Pobreza y politiquería

Pobreza y politiquería

Oigo la radio y me sobrecogen dos noticias. Una es la de un asalto a más de 40 personas beneficiarias del programa Juntos en uno de los ríos de esta anchurosa región de Loreto. Este programa social consiste en transferencias monetarias que el Estado peruano hace a las familias de distritos con extrema pobreza bajo la condición de que los padres se esfuercen para que sus hijos tengan todas sus vacunas, asistan a la escuela, obtengan su documento de identidad, y que la madre gestante se atienda de manera programada en la posta médica más cercana, todo lo cual tiene que demostrarse mediante certificación oficial. Con ello, el Estado busca reducir la mortalidad infantil derivada de enfermedades prevenibles, la deserción escolar y la mortalidad materna, además de promover el ejercicio de la ciudadanía, con deberes y derechos, desde que el niño nace.

El programa fue creado en el gobierno del presidente Toledo, pero se expandió formidablemente en el gobierno del presidente García que dejó un plan de expansión hasta el año 2021. Lo que se requería del nuevo gobierno del presidente Humala es la continuidad de las metas establecidas en el plan, conforme lo ha venido haciendo, efectivamente. Ello quiere decir que la presencia de este programa de transferencia monetaria en más distritos no se debe a que “recién llega la inclusión social”, ni a la gestión o voluntad de autoridad regional, provincial o distrital alguna. A estos compatriotas nuestros, les robaron todo lo que habían cobrado. Eran dos meses del subsidio que habían venido a recibir estas familias pobres, movilizándose día y noche desde sus poblados hasta el centro de atención, con la expectativa de aliviar en algo su estrechez monetaria, y causa tristeza que finalmente unos delincuentes les arrebaten esos 300 soles que tanta falta les hacen para cubrir sus urgencias. Tenemos aquí un caso en el que la inseguridad ciudadana –que se ha disparado a niveles alarmantes en los últimos meses- se torna en un factor negativo para la justicia social.

La otra noticia conmovedora es la de una joven gestante cuya familia pugna desde hace cinco días para que la atiendan en el hospital regional del ministerio de Salud en Iquitos. Ha venido de lejos, del área rural, tiene fiebre alta y fuertes dolores y ha sido informada que el bebé que lleva en su vientre está muerto por asfixia desde hace muchas horas y que con la demora en su atención médica ella también corre el riesgo de perder la vida por una septicemia. ¿Por qué no le atienden?, pregunta el periodista: no le atienden porque no está inscrita en el Seguro Integral de Salud (SIS). El SIS es otro programa de subsidios a la atención médica a las personas pobres que en el marco del aseguramiento universal ha crecido sosteniblemente en el gobierno del presidente García a tal punto que al concluir su gobierno el 75% de la población pobre del país gozaba ya de la cobertura de atención.

El problema en este caso es la falta de documento de identidad de la joven madre debido, probablemente, a una desinformación de su parte en cuanto a la gratuidad de la expedición de dicho documento, o, lo peor, debido al bajón operativo que han sufrido los programas sociales en estos dos años, paradójicamente en los años de gestión del autotitulado gobierno de la “inclusión social”. Más allá de ello, no es posible que una persona cuya existencia está en peligro, no sea atendida por el hospital, esté o no inscrita en el SIS. Este vacío en el protocolo administrativo para la atención médica debe cubrirse por un subsidio extraordinario sustentado en la norma constitucional de que el fin supremo de la sociedad y del Estado es la persona humana. ¡Cuánto nos falta avanzar todavía hacia ese estadio superior de desarrollo social donde la salud sea realmente un derecho universal, gratuito y obligatorio para los peruanos!

Ambos temas, la deficiente seguridad ciudadana y la baja calidad de atención en salud son, junto con la corrupción, la falta de empleo y la pésima educación, los principales problemas de una región vasta como Loreto. Pero a éstos se suma, la demagogia politiquera. Justo ayer me llama un amigo periodista desde Caballococha para entrevistarme sobre el reciente ofrecimiento electoral que un candidato regional hizo en esa ciudad fronteriza de industrializar toda la yuca y el plátano para que la gente salga de la pobreza. ¿Habrá revisado siquiera por casualidad este politiquero las cifras de producción y del autoconsumo de estos dos cultivos aquí en Loreto?, ¿por ventura del destino, sabrá por lo menos cuál es la vocación  productiva de los suelos de la amazonía baja y qué porcentaje de ellos son aptos para estos dos cultivos?, ¿habrá comparado, por lo menos con suma y resta, el valor del ingreso que tienen los dos cultivos con el cultivo de la hoja de coca tan extendido por esos lares? Lo dudo.

El otro tema que conversamos con el periodista es sobre el anuncio de la reducción de la pobreza que ha sido presentado por el INEI en días pasados. En el terreno de la demagogia no faltan quienes quieren ganarse alguito con las cifras. Por eso vemos banderolas y spots de televisión de otro politiquero regional que reclama la paternidad social de la reducción de la pobreza. Una paternidad ciertamente dudosa, pues de acuerdo al Instituto Peruano de Economía (IPE), un importante trabajo de investigación revela que el 80% de la pobreza está explicado por el crecimiento económico. Es decir, un mayor crecimiento económico se expresa en el aumento del volumen y la cantidad del empleo, y éstos a su vez, se reflejan en una reducción de la pobreza y un incremento del bienestar. Que se sepa, ni el PBI de Loreto ni la tasa de empleo han crecido espectacularmente en Loreto entre los años 2010 y 2012 como para afirmar que allí está traducida las cifras de reducción de la pobreza. Pasando a un segundo plano la influencia de los programas sociales, la explicación de esa reducción puede estar en otros factores que no se han tomado en cuenta. ¿Algo de esto le habrán dicho sus asesores al politiquero regional que reclama esa paternidad imprecisa?

 

1 thought on “Pobreza y politiquería”

  1. Eso es una reflexion real de lo que realmene esta sucediendo en nuestra region Loreto,necesitamos cambiar esa realidad a trves de propuestas.

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