La pobreza y la falta de oportunidades laborales empujan a jóvenes puneños a caer en redes de trata de personas, advirtió el comisionado de la Defensoría del Pueblo de Puno, Arturo Sánchez Justo.
El funcionario explicó que los tratantes ofrecen trabajos fáciles y bien remunerados, aprovechando que muchas personas, por necesidad económica, aceptan sin sospechar el riesgo que corren.
El comisionado señaló que «por un tema de necesidad que tiene la población, sobre todo el sector joven», caen o son presa fácil de estos delincuentes, resaltando el estado de vulnerabilidad de las victimas según explicó.
La pobreza como puerta de entrada a la explotación
La vulnerabilidad económica no distingue edades, pues junto a niños y jóvenes captados, existen también personas adultas desaparecidas, cuyos casos investigan la Policía y el Ministerio Público.
Las modalidades de explotación identificadas incluyen trabajo forzado, explotación sexual y tráfico de órganos, delitos que se concentran en los sectores más pobres de la región Puno.
La Defensoría del Pueblo remarcó que este flagelo «está haciendo mucho daño a la población y sobre todo a los sectores más vulnerables», según el testimonio del comisionado.
Minería ilegal y selva puneña, zonas de mayor riesgo económico
La minería ilegal e informal, junto con zonas de selva, concentran los mayores casos de trata registrados, precisamente donde persisten condiciones de pobreza y desempleo estructural.
En estos territorios, varios casos ya fueron denunciados por desaparición y permanecen en investigación activa, mientras la falta de empleo formal sigue exponiendo a la población joven.
La Defensoría del Pueblo llamó a la población y a los sectores del Estado a unirse para combatir este problema, insistiendo en que la prevención debe atacar también sus raíces económicas.
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