Para la historiadora Maritza Villavicencio, la poesía de Marco Martos fluye como el manantial, pues cita que un cielo habita en nosotros y con su propia inmensidad el poeta finalmente atrapa el espíritu de los ríos.

Rescató que en su obra “El espíritu de los ríos” en cada poema describe su perplejidad con metáforas de su acervo cultura, pero llega al punto en el que decanta el misterio, lo entiende, no a través del cálculo sino, de la inspiración, de la pura poesía que inspira su musa.

“Ese punto de encuentro palpable, material, a veces etéreo pero real es el que los citadinos hemos perdido. Una realidad sutil cada vez más ajena por la virtualidad, la inteligencia artificial, y demás ramas electrónicas, sin embargo, Marco Martos nos regala una posibilidad desde su dimensión poética”, dijo.

A lo largo del libro, el lector conocerá que la selva deja de ser la temida oscuridad, por el contrario, el poeta se complace en que estemos en las tinieblas de la luna nueva y con poética filosofía nos invoca que nuestros ojos sean luces de bengala y que lo oscuro sea lo claro para nuestra inteligencia que tiene sus propias llamas.

“El acervo de mitos, cuentos y leyendas de la Amazonía peruana son abordados luego de su periplo iniciático, así cierra el círculo cantándole a la espectral Amazonía, a la shushupe, a las chamanas, a los duendes y yacurunas”, destacó.

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