COLUMNA: PIEDRA DE SOL

                                                                                         

   Por: Gerald  Rodríguez. N

 

Aristóteles alguna vez dijo: “Todo lo que tenemos que aprender lo aprendemos haciendo”. ¿Qué se está haciendo para que los alumnos creen ideas y no la repitan como autómatas, mezquinándole la posibilidad de que logren sus aprendizajes haciéndolos, creándolos y recreándolos? La comprensión permite crear nuevos conocimiento, el almacenar información mediante el memorismo, no.  Si el estudiante no disfruta de su aprendizaje, de poder crear sus propios conceptos y relacionarlo con su vivencia en su medio no habrá autentico aprendizaje. El aprendizaje propio y profundo solo puede se puede desarrollar si existe interés, voluntad y curiosidad por aprender, originándose más allá de las fronteras de la razón. Aprender, implica un profundo proceso donde se crea una relación de la persona y su entorno.

El aprendizaje nace del caos de la cual los estudiantes buscarán darle un orden causal, le asignarán orden a su explicación, naciendo el aprendizaje de la pregunta en el caos.  Edison no fracasó mil veces para que hiciera funcionar la lámpara eléctrica, sino que “la lámpara eléctrica es un invento de mil pasos”, dijo una vez. El aprendizaje nace entonces del error y eso es aceptable como tal, inclusive la ciencia tiene más errores que aciertos. El aprendizaje no nace de conocimiento pre fabricado, tal como se le presenta al niño su aprendizaje hoy en día, matando las preguntas que le ayudarán a su aprendizaje  y el descubrimiento para su propia formación. El verdadero aprendizaje nace de la pregunta. Ya desde la antigua Grecia, se fortalecía de la repregunta y del replanteamiento (mayéutica de Sócrates), pero si esto es la verdadera naturaleza del aprendizaje, por qué  la escuela de hoy insiste en estructurarlo, condicionarlo, limitarlo, documento a la cual se llama “planificación curricular”, creyendo que el estudiante irá progresando su aprendizaje de la forma como se ha planificado.  El aprendizaje se caracteriza por ser unos procesos tan diversos e individuales, ¿qué necesidad se tiene para forzar esto en una planificación pre fabricada, para lograr objetivos, con énfasis en el resultado?

El fracaso de la educación pasa por no tener objetivos completos y claros sobre la vida de los niños, la educación se enfocan en el camino de un  aprendizaje planificado, no en el camino del niño, de su placer y de su creatividad. La presión al niño de que debe cumplir tal cosa como resultado de una planificación seguirá siendo uno de los tantos errores y problemas de nuestro fracaso educativo.   No nos preocupa el niño, no preocupa el resultado y el objetivo y dicha presión nos convierte en fracasados. Los niños no están vacíos, y se rompe su individualidad y se la deforma, modelándole a una socialización deseada, creyendo que está vacío. Pensamos que si no cuidamos del bosque, se estropea, el bosque con dejarlo tranquilo es suficiente y que al niño con dejarle libre a que aprenda del juego sin estropear su individualidad ya se lograría mucho para que se desarrolle completamente como persona que realmente quiere ser. Pensamos que interviniendo en aprendizaje hacemos más,  y lo mejoramos, cuando esto muchas veces puede ser un completo error, que no sigue costando caro.