ESCRIBE: Jaime A. Vásquez Valcárcel

*Movidas nacionales y regionales en los predios de un gobierno que está próximo a estrenarse y que ya muestra algunas características que dan una idea de lo que será la gestión desde Lima e Iquitos.

En una democracia tan importante que haya un oficialismo responsable es que exista una oposición de igual característica. Se colabora con el país desde el oficialismo y desde la oposición. Se necesita de ambos. Así que aquello de “dar tregua” o “luna de miel” es sólo un deseo más no una realidad. En Lima, el centro del poder político, se ha visto un “besamanos” inusual aún antes que Keiko Fujimori fuera proclamada ganadora y, por lo tanto, Presidenta de la República. En Iquitos donde se centraliza, en pequeño pero con iguales características, el poder regional, se ha dado similar “besamanos” con la particularidad que los egos e intereses son más visibles porque todavía la capital loretana es “un pueblo chiquito”.

Si hemos visto a un Yehude Simons saliendo de una reunión con Keiko Fujimori junto con representantes de un gremio del que no forma parte y, además, no fue invitado, no es extraño que “políticos de izquierda” regional estén en el intento de meterse a reuniones donde nadie los ha convocado. Si hemos visto a un “académico” como Juan Sheput explicando la reunión que sostuvo con la nueva Presidenta porque “Lucho Galarreta leyó mis post y me convocó para ser escuchado” en los predios fujimoristas loretanos ha llamado la atención que “profesionales” envíen carpetas con hojas de vida para lograr cargos públicos.

Si Keiko Fujimori ha tenido el gesto de ir al cerro San Cosme en La Victoria y también a Villa María del Triunfo para reunirse con quienes hacen posible las ollas comunes y, también, ha recibido a “líderes histriónicos” y no históricos del APRA es porque sabe que tiene que dar muestras de no estar desesperada por el poder y que hay que dar cabida a “compañeros” que creen que tienen experiencia gubernamental que deba ser tomada en cuenta.

Los nuevos fujimoristas en Iquitos una vez conocidos los resultados electorales de Senadores y Diputados lo que hicieron es seguir el mismo libreto personal que ha marcado el quehacer político toda su vida. No han ido, por ejemplo, al mercado de Belén para mostrar agradecimiento a pesar que caminaron por el populoso barrio en los últimos días de la segunda vuelta. No se conoce que nadie de los fujimoristas haya programado visitas a las provincias y distritos donde han recibido el voto mayoritario de los pobladores. ¿Saben qué han hecho? Han coordinado “visitas protocolares” con empresarios y dirigentes de gremios que los representan. Claro, no todos han seguido ese camino pero es evidente que la agenda que tienen algunos será una nueva versión “corregida y aumentada” de lo que están acostumbrados a hacer desde los años finales del siglo pasado y los primeros del actual.

Más allá de esas informaciones públicas es importante conocer que una cosa es lo que dice Keiko Fujimori y lo que quiere aparentar y otra es lo que se tiene en la práctica. Keiko ha dado una entrevista a un periodista extranjero y verla ha sido patético. Nada de estadista, nada de fondo. Únicamente queriendo aparecer como una buena hermana, buena hija, buena en todo porque sabe que la percepción ciudadana es todo lo contrario. Más allá de la alegría natural por el triunfo obtenido los fujimoristas en Iquitos andan por distintos caminos que, en la mayoría de los casos, no se juntan sino que se distancian y hasta se repelen. Suena anecdótico de la suspensión de caravanas celebratorias pero evidencia que el candidato a gobernador por Fuerza Popular, Olmex Escalante, tiene una agenda propia.

Si nos ocupamos de lo trascendente tendríamos que esperar que Keiko Fujimori ya instalada como jefa del Poder Ejecutivo se tomen decisiones también trascendentes. Para no hacer una lista interminable de prioridades sería importante que la Presidenta de la República disponga que se termine el proyecto de carretera “Bellavista Nanay- El Estrecho” y se culmine el “hipermercado Belén. Uno está en Provías y el otro en el Ministerio de a Producción. Bastaría una decisión política para que en pocos meses se tenga culminado uno y reiniciado otro. Si los congresistas no convencen a su lideresa de reactivar ambos proyectos en los primeros meses de gobierno sabremos que será más de lo mismo. Otro tanto se puede decir de los dos proyectos especiales que dependen directamente del Ministerio de Agricultura: PEDICP y PEDAMALC. Uno con sede principal en Iquitos y otro en Yurimaguas. Ambas entidades descentralizadas han sido el brazo político de los últimos gobiernos y han tenido como directores a ineficientes y majaderos. Es la oportunidad que se termine esa práctica y ojalá Marco Vinelli, voceado como nuevo ministro del sector, no se deje llevar por presiones mediocres de los fujimoristas con esa característica que hay en Loreto. Vinelli, según el periodista Eloy Marchan, “tiene un software especializado para dar seguimiento a los proyectos y tareas encargadas y maneja cifras actualizadas. Sumado a que tiene un perfil entre académico y gestor, es una persona del agrado de Keiko”, de acuerdo a lo confiado por un asesor de Fujimori.

Como en otras oportunidades, los primeros días de agosto, esperaremos las publicaciones del diario oficial “El peruano” para ver qué tanta importancia le da Keiko Fujimori a Loreto y nombra en los puestos claves para el desarrollo de la región a personas que, más allá de “besamanos” protocolares pueda dar una imagen que algo ha cambiado para el mejor futuro regional.

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