Escribe: Jhon Rivas/Senador2026 R-1
La crisis política de nuestro país ya no puede explicarse como una simple lucha de los poderes del Estado, que nos llevo a una desgobernanza en todos los niveles de gobierno; lo que hoy vive el país es una desconexión total del sentido democrático y falta de respeto a un pueblo que los dio deberes y derechos que respetar y hacer cumplir, donde el gobierno nacional no responde a la voluntad popular, sino a los cálculos políticos dictados por personajes que no ocupan cargos públicos, que son dueños de partidos políticos corruptos, que años tras años mantienen un poder real factico bajo la sombra y toman grandes decisiones en la vida política y funcional del país, que sin mas mínima decencia publica, manifiestan, ¡que presidente gobierna y que presidente no!, resultado de manejar y manipular conciencias de sus súbditos llamados congresistas, que son herramientas visibles de un poder legislativo nefasto, supuestos subordinados a intereses de cúpulas de poder que representan; donde los grandes problemas y desafíos del país no es problema de ellos, que hoy en campaña lo mencionan y exclaman como grandes versos de poesías ya memorizadas, buscando incautos en la nobleza y honestidad de un pueblo que clama por justicia, salud, educación, oportunidades y sobre todo por un derecho inclusivo horizontal para todos los peruanos.
Así, las regiones del país y en especial Loreto, que no cuanta con una conexión nacional permanente y logístico,no solo quedan aisladas, sino que también terminan siendovíctimas silenciosas del centralismo y de la inestabilidadpolítica, donde los operarios de estos partidos y estos personajes “dueños de partidos políticos”, gobiernan bajo la sombra, para intereses convenidos, y destruyen la oportunidad del pobre, sin importar sus voluntad, sus derechos y sus necesidades, hoy sus alfiles “candidatos”, corren en campaña buscando votos.
Nuestra región Loreto, no solamente está en desventaja por su lejanía geográfica y la falta de conexión territorial y sistemas de internet, sino que sufre por un Estado ausenteen su territorio, en zonas de frontera, abandono en una verdadera política de Estado en una ley migratoria especial a nuestra geografía, en la falta de solución de losprincipales servicios que por años sufrimos y son las mas costosas del país, nos desgarra en el rostro la incapacidadde ser últimos en competitividad, resultado de las grandesnegociaciones desarrolladas desde Lima, por personajes que nunca el pueblo eligió democráticamente para gobernar, personajes que como dueños de partidos políticos, se hacen dueños de bancadas congresales y sin escrúpulos no los importa la vida del pobre, del ciudadano de a pie, que cada día lucha por su familia; estas cúpulasdemostraron que cada crisis ministerial, cada amenaza de vacancia, cada acuerdo bajo la mesa se traduce en hospitales sin recursos, escuelas abandonadas, carreteras inexistentes y proyectos estratégicos estancados, por decir lo mínimo.
Mientras el Poder Ejecutivo se concentra en mantenerse en pie un día más, sostenido por estos personajes que declaran “estamos evaluando la permanencia del presidente “, sin ser nadie dentro los poderes e instancias jurisdiccionales correspondientes del país, con cinismo no esconden sus manipulación política a una autoridad fallida por sus propios escándalos; los problemas de las regiones y especial Loreto, queda fuera de la agenda nacional; no porque no importe, sino porque no es prioridad, es mejor deslegitimar un proyecto de inversión en bien del pueblo, que el pueblo lo obtenga, no suma votos decisivos en el juego de poder que hoy domina la política peruana.
Solo a llamar la atención, uno de los aspectos más alarmantes de esta coyuntura es el rol determinante de la sra. Keiko Fujimori, sin ser presidenta, ministra, ni congresista, su figura aparece de manera recurrente en mas de 20 años, ahora funge como árbitro político de la permanencia del presidente de turno, su influencia sobre un bloque congresal es permanente, clave, le permite inclinar la balanza entre la estabilidad precaria y la caída inmediata del Ejecutivo, pero aun dice “nunca goberné”; este fenómeno representa una anomalía democrática, para la toma de decisiones fundamentales para el país, como permitir o no que un presidente continúe, parecen depender más de la voluntad de una lideresa partidaria que del mandato popular expresado en las urnas; para muchos ciudadanos, especialmente fuera de Lima, esto no es política, es chantaje institucional, es poder sin responsabilidad, es gobernar sin dar la cara.
El resultado es un Poder Ejecutivo rehén, condicionado, temeroso de confrontar intereses y dispuesto a ceder en principios con tal de evitar la vacancia; estamos con un gobierno que no gobierna, sino que negocia su supervivencia; un Poder Legislativo que lejos de fiscalizar en beneficio del país, utiliza su poder como arma de presión.
En este juego Loreto no tiene voz, sus demandas no entran en la ecuación porque no forman parte del intercambio político que se decide entre élites; la Amazonía vuelve a ser tratada como territorio periférico, útil solo para discursos, y muchos discursos que son parte de estos grupos políticos, pero irrelevante para las decisiones reales; la percepción de que el Perú es dirigido desde un poder en la sombra tiene consecuencias devastadoras; alimenta el cinismo, erosiona la confianza en la democracia y refuerza la idea de que votar no sirve si, al final, el destino del país se define en reuniones informales y cálculos partidarios; en Loreto, esta desconfianza se traduce en rechazo a todos los políticos, protestas, migración forzada y una sensación creciente de abandono.
El Perú no puede aspirar a un desarrollo equilibrado mientras tolere que figuras sin cargo institucional condicionen el rumbo del país; no se puede hablar de descentralización mientras regiones como Loreto pagan el precio de una gobernabilidad secuestrada por intereses políticos, que fomentan desgobernabilidad y odio social.
La democracia no solo se irrumpe cuando se rompe la ley, sino también cuando el poder se ejerce sin responsabilidad, sin transparencia y sin legitimidad; mientras ese modelo persista, Loreto seguirá siendo la prueba más clara de que el Perú no tiene un problema regional, sino un problema estructural de poder; nos presentamos al Senado de la Republica, vamos con Renovación Popular por el distrito múltiple electoral, en la tercera columna de la cédula de votación marque la “R” y escribe el “1”.
Les invito a conocer mis propuestas e ideas, a conectarse y a analizar a quién quiere representarlos con convicción de servicio y entrega en el trabajo, siendo parte todos los jueves de 6.00 PM a 7.00 PM en mi programa virtual que se emite en vivo por Facebook y Tik Tok, en la página Jhon Rivas Senador 2026, para también responder a sus preguntas e interrogantes. El Perú merece ser Renovado, Loreto necesita una Renovación Popular.

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