ESCRIBE: Miguel Donayre Pinedo

Hace poco leía las palabras de un excongresista por Loreto a favor del matrimonio igualitario, como recientemente se ha regulado en Chile, y los lectores (mayoritariamente hombres) salieron en tromba haciendo chirigotas de mal gusto contra la posición del excongresista. Casi todas los reproches leídos eran de cepa homófoba, suelo leer esos comentarios con mucho sadomasoquismo, es para pulsear lo que piensa la gente que un día de elecciones vota ¿Qué ciudadanía estamos formando? Cuando salió la noticia del matrimonio igualitario en el vecino país del sur, reboté la noticia a varios amigos amazónicos en el mundo, ninguno me respondió, nadie dijo ni mu. Indiferencia plena. Salvo dos de ellos, que me dijeron con mordaz ironía, estarás feliz, en verdad, era un día para estar feliz por la inclusión. Creo que era un día, la noticia de Chile, contra los “guardianes de la esencias”, aquellos ángeles custodios que equivocadamente piensan que la naturaleza es intocada, cientos de ellos, inclusive, acuden a la Biblia para justificar sus posturas homófobas. Me asombra el grado superlativo de machismo en este lado de la floresta y fuera de ella. Es muy ciego que no quiere ver que, recientemente, hayan elegido allí, en Isla Grande, a la Mis Trans o que una organización que postula y reivindica los derechos LGTBI haya cumplido varias décadas de existencia en el antiguo apostadero fluvial ¿Estamos ciegos? Pero lo peor de ese extravío machista ha sido la reciente violación a una niña de trece años, que a consecuencia de los daños infligidos por la violación de dos hombres, la niña, Sephora, haya fallecido. En verdad, han sido pocos los que han reaccionado ante tremenda y brutal muerte de una niña. Me indigna la indiferencia insular que no dio importancia a la dignidad de esa niña. De acuerdo con la noticia, los operadores de justicia del marjal, cómo no, miraron para otro lado. Ellos son los fieles cumplidores de las leyes sin alma, sin razones y ni emociones. Vulgares operadores de la nada. Así se demostraba la poca empatía con el sufrimiento ajeno, más aún, con el de una niña ¿Cómo sociedad hacia dónde vamos?, ¿Habrá justicia en los montes para Sephora?

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