Hay delitos que hieren por el daño causado y otros que golpean por lo que revelan. En Desaguadero, lo ocurrido no es solo el hurto de un vehículo: es la confirmación de una sospecha que la ciudadanía arrastra desde hace años. Cuando quienes debían cuidar usan el uniforme como escudo y el patrullero como herramienta, la corrupción deja de ser rumor y se vuelve evidencia.

La mañana de este lunes, dos efectivos de la Comisaría PNP de Desaguadero fueron detenidos al ingresar a su propio centro de labores, luego de que nuevas pruebas los vincularan directamente con el hurto de un vehículo ocurrido la madrugada del 25 de diciembre. No fue una denuncia anónima ni una conjetura: fueron las cámaras las que hablaron.

El video que desmonta la versión oficial

Las imágenes de videovigilancia resultaron determinantes. En ellas se observa al patrullero policial desplazándose junto a Jhonatan Huirse Vilca, el agente que ya confesó su participación en el robo. Lejos de un patrullaje preventivo, las grabaciones sugieren algo más grave: reglaje, seguimiento previo, coordinación. El Estado puesto al servicio del delito.

El patrullero, símbolo de protección, aparece así convertido en cómplice silencioso. No prevenía. Acompañaba.

Los nombres detrás del uniforme

Los agentes detenidos fueron identificados como:

  • SO3 PNP Alfredo Apaza Escarcena
  • SO3 PNP Luis Alberth Villacorta Condori

Ambos habrían patrullado junto a Huirse Vilca y, según la investigación preliminar, facilitado el hurto utilizando recursos públicos, agravando su responsabilidad penal y moral. No actuaron solos ni al margen de la institución: actuaron desde dentro.

Investigación y posible expulsión

Bajo la supervisión del Ministerio Público, los efectivos fueron puestos a disposición de la SEPROVE, donde se desarrollan las diligencias correspondientes. En las próximas horas se definirá su situación legal y no se descarta el inicio del proceso de baja definitiva de la Policía Nacional.

El caso vuelve a dejar una pregunta incómoda flotando en el aire:

¿cuántos patrulleros cuidan y cuántos vigilan para robar?

En Desaguadero, esta vez, las cámaras respondieron antes que los discursos. Y mostraron lo que muchos temen: cuando la ley se sube al patrullero, pero para delinquir, la confianza ciudadana se convierte en la primera víctima.

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