La depresión continúa consolidándose como uno de los principales problemas de salud mental en Ayacucho, con una prevalencia que supera el 17 % de la población, de acuerdo con información brindada por José Plascencia, decano del Colegio de Psicólogos del Perú – Consejo Directivo Regional XV Ayacucho. Las cifras, analizadas en el contexto posterior a la pandemia, evidencian una problemática silenciosa que afecta a diversos grupos etarios y que aún enfrenta barreras culturales para su atención oportuna.
Según lo expuesto, la población más impactada se concentra principalmente en jóvenes entre los 18 y 29 años, con un promedio del 13 % que presenta cuadros depresivos, muchos de ellos asociados a trastornos comórbidos como la ansiedad. Si bien la afectación es mayor en mujeres, los varones no están exentos de esta condición. Asimismo, se identifican casos en adolescentes, niños y niñas, en menor proporción, pero que requieren atención especializada debido a su impacto en el desarrollo socioemocional.
El Colegio de Psicólogos resalta que el incremento de los casos estaría vinculado a múltiples factores sociales. Entre los principales se encuentran la violencia familiar, considerada un problema transversal, el estrés académico y laboral, así como la falta de orientación en el uso de tecnologías. En este último punto, se advirtió que restricciones abruptas en el uso de dispositivos electrónicos en niños y adolescentes pueden desencadenar cuadros ansiosos que evolucionan hacia la depresión.
Uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas es el carácter silencioso de la enfermedad. “Estos cuadros avanzan de manera progresiva y muchas veces recién se visibilizan cuando las manifestaciones ya son socialmente evidentes”, se indicó, remarcando la necesidad de fortalecer una cultura preventiva que permita identificar señales tempranas y evitar complicaciones mayores.
A ello se suma el persistente estigma social asociado a la atención psicológica. Desde el Colegio de Psicólogos se reconoce que, aunque esta percepción ha disminuido en los últimos años, aún existe la creencia de que acudir a un psicólogo está relacionado con “estar loco”. Frente a ello, se enfatiza que solicitar ayuda profesional no implica necesariamente un trastorno grave, sino una acción responsable para cuidar la salud integral. En zonas donde no hay psicólogos, otros profesionales de la salud pueden cumplir un rol clave en la derivación oportuna.
En cuanto a la capacidad de atención, Ayacucho cuenta actualmente con aproximadamente 1 035 psicólogos colegiados y habilitados, cifra considerada insuficiente frente a la demanda regional. A nivel nacional, el número bordea los 60 mil profesionales, pero, según el análisis del gremio, tampoco cubre plenamente las necesidades de la población peruana.
Desde el enfoque institucional, se plantea que la salud mental no debe recaer únicamente en el psicólogo, sino en equipos integrales de salud mental orientados no solo a la atención, sino principalmente a la prevención. Esto permitiría reducir el impacto social y económico que generan las enfermedades mentales cuando no son tratadas a tiempo.
Finalmente, el Colegio de Psicólogos remarcó la importancia de que las autoridades incorporen la salud mental como eje prioritario en las políticas públicas. Si bien la infraestructura y los servicios básicos son necesarios, se subrayó que el desarrollo humano exige garantizar el bienestar físico, psicológico y social de la población. En ese marco, se insistió en promover una cultura de prevención, autocuidado y paz social como pilares para mejorar la calidad de vida en Ayacucho.
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