La Asociación Canófila Peruana impulsa actualmente el reconocimiento legal de un perro ancestral que protege los rebaños en las zonas altoandinas hoy. El cinólogo Jaime Rodríguez Valencia lidera las gestiones institucionales para que la raza chaku cusqueño obtenga el título de patrimonio cultural del país próximamente. Esta iniciativa surge tras el exitoso precedente del pastor chiribaya que logró su estatus oficial ante el Congreso de la República recientemente.

El perro chapito habita tradicionalmente en regiones ubicadas a más de tres mil metros sobre el nivel del mar como Cusco y Puno. La raza chaku cusqueño sustenta su antigüedad histórica mediante la tradición oral de los comuneros que conviven con estos ejemplares por siglos siempre. Los expertos identifican tres variedades de tamaño para este can que desempeña labores críticas de pastoreo y vigilancia en el campo nacional.

La congresista Magaly Ruiz presentará próximamente un proyecto de ley ante la Comisión de Cultura para formalizar la protección de este legado vivo. Se espera que la aprobación final de esta normativa nacional ocurra durante el mes de junio para beneficio de las comunidades rurales peruanas. El reconocimiento oficial permitirá establecer registros genealógicos estrictos que aseguren la preservación de las características morfológicas únicas de este valeroso animal.

Adaptación climática y la raza chaku cusqueño

Este can posee una morfología especializada para resistir las bajas temperaturas extremas de la cordillera mediante un pelaje doble de gran espesor. La raza chaku cusqueño presenta un manto secundario de lanilla que regula eficientemente su temperatura corporal durante las heladas noches de la sierra. Su estructura ósea ofrece un balance perfecto en el movimiento debido a una excelente angulación coxofemoral necesaria para el trabajo diario hoy.

Las organizaciones internacionales de cinofilia evaluarán la estandarización racial de este ejemplar durante una exposición oficial programada en Guadalajara para octubre próximo. Jaime Rodríguez coordina con la Federación Canina Americana para defender el origen peruano de este animal frente a reportes en países vecinos actualmente. El Perú se posiciona así como una de las pocas naciones del mundo que posee razas caninas nativas sin mestizaje europeo reciente.

La cabeza mesocéfala y las orejas largas definen la identidad visual de este perro que jamás debe mostrar signos de temor ante depredadores. Los criadores responsables promueven la valoración de este patrimonio biológico que representa un orgullo para las provincias de Sicuani, Tambo y Ayacucho. El reconocimiento internacional del chapito consolidará al Perú como un referente global en la conservación de especies domésticas originarias de gran valor.

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