Durante el 2025, Arequipa enfrenta una dinámica delictiva marcada por el incremento de delitos vinculados al crimen organizado, principalmente extorsión y sicariato, mientras algunos delitos comunes muestran una reducción. Las cifras policiales y los casos registrados evidencian un cambio en los patrones de violencia, con ataques dirigidos a comerciantes, uso de armas de fuego y participación de organizaciones criminales, algunas de carácter transnacional.
Las autoridades policiales han señalado que, si bien los robos y hurtos disminuyeron en comparación con el 2024, las extorsiones mantienen una tendencia creciente, acompañadas de actos intimidatorios, incendios provocados y ataques armados. A ello se suma la presencia de sicariato, con homicidios vinculados a disputas criminales y operaciones ilegales en espacios públicos.
Este panorama ha generado preocupación en comerciantes y vecinos de distintos distritos durante todo el año, quienes demandandaron mayor control, prevención y acciones coordinadas entre la Policía, el Ministerio Público y las autoridades locales para enfrentar estas modalidades delictivas que impactan directamente en la seguridad ciudadana.
Extorsión y ataques contra comerciantes
Entre enero y agosto de 2025, la Región Policial registró 388 denuncias por extorsión, cifra que podría ser mayor por el temor de las víctimas a represalias. Uno de los casos más representativos ocurrió en el distrito de Miraflores, donde un comerciante de llantas y autopartes sufrió el incendio de su local tras negarse a pagar un cupo exigido por extorsionadores.
Las investigaciones revelaron que los mensajes de amenaza enviados a las víctimas se realizan, en algunos casos, mediante comunicaciones temporales, lo que retrasa el acceso a información clave. A diciembre de 2025, la Policía reportó 58 personas detenidas por extorsión típica, incluyendo presuntos integrantes de la banda “Los Dandys de la extorsión”, vinculados a amenazas y ataques contra establecimientos comerciales en Yanahuara.
Robos agravados con armas de fuego
Uno de los casos destacados fue el asalto al hostal “Kaprichos”, en el Cercado de Arequipa, donde cinco sujetos armados sustrajeron 11 mil soles tras reducir al personal y disparar durante su huida. El ataque ocurrió en la urbanización 9 de Octubre y provocó daños a vehículos estacionados, aunque no dejó víctimas mortales.
Este hecho se convirtió en el segundo asalto contra un local con la misma razón social en menos de una semana, ya que días antes otro hostal, ubicado en José Luis Bustamante y Rivero, fue víctima de un robo similar. Vecinos y comerciantes alertaron sobre la recurrencia de estos delitos y solicitaron mayor presencia policial en zonas comerciales.

Sicariato y violencia letal
El 19 de febrero de 2025 se registró un caso de sicariato frente al cementerio La Apacheta, en José Luis Bustamante y Rivero. Dos ciudadanos colombianos fueron atacados por sujetos en motocicleta; Héctor Cárdenas Valderrama falleció y su acompañante resultó herido de bala. El ataque ocurrió frente a familiares de la víctima y quedó registrado por cámaras de seguridad.
Las autoridades policiales indicaron que este hecho se encuentra bajo investigación y forma parte de una serie de episodios de violencia letal vinculados a organizaciones criminales. En julio de 2025 se reportaron cinco homicidios, frente a cuatro en el mismo mes de 2024, algunos asociados a bandas que operan con armas de fuego, granadas de guerra y redes de crimen organizado.

Cifras delictivas y tendencia en Arequipa
De acuerdo con los reportes policiales, mientras los robos disminuyeron de 2,521 a 1,314 casos y los hurtos bajaron de 8,557 a 5,324, las extorsiones pasaron de 211 en 2024 a 246 en julio de 2025, consolidándose como uno de los delitos con mayor crecimiento. A ello se suma el promedio mensual de 35 denuncias por préstamos extorsivos tipo “gota a gota”.
Las autoridades advirtieron que el incremento de extorsiones y sicariato refleja una reconfiguración del delito en Arequipa, con mayor presencia de bandas organizadas y transnacionales. En todo caso, tanto este año como el que se nos avecina habrán nuevos desafíos para la seguridad ciudadana, en un contexto donde las cifras muestran menos delitos comunes, pero mayor violencia asociada al crimen organizado.
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