Hace poco más de una semana, el alcalde de Trujillo, Mario Reyna Rodríguez, aseguraba públicamente que la criminalidad no solo había disminuido en más de 52 % durante el 2024, sino que en el 2025 “estaba yendo mucho mejor”, atribuyendo esos resultados a un trabajo articulado entre autoridades. Hoy, el mismo burgomaestre sostiene que es víctima directa de amenazas y extorsiones, un giro en su discurso que deja serias dudas sobre la real dimensión del problema de inseguridad en la ciudad.

Dice que lo amenazan por querer ordenar la ciudad

Reyna denunció que los mensajes intimidatorios, dirigidos incluso contra su familia, serían una represalia por las ordenanzas y decretos de alcaldía que buscan reordenar Trujillo, en especial aquellas medidas que afectan a locales nocturnos, bares, discotecas y al comercio informal. También afirmó que delincuentes habrían intentado extorsionarlo en función de las obras que ejecuta la Municipalidad Provincial de Trujillo.

A pesar de la inseguridad que se vive en Trujillo, el alcalde provincial hizo su fiesta por el aniversario. Para entonces, aseguraba que la criminalidad estaba a la baja.
A pesar de la inseguridad que se vive en Trujillo, el alcalde provincial hizo su fiesta por el aniversario de la ciudad. Para entonces, aseguraba que la criminalidad estaba a la baja.

El contraste resulta inevitable. Mientras hace pocos días el alcalde defendía la realización de una fiesta por el aniversario de la ciudad bajo el argumento de una criminalidad en retroceso, hoy admite que el crimen organizado no solo persiste, sino que ha puesto la mira directamente en la autoridad municipal. El cambio de afirmaciones, en tan corto tiempo, plantea interrogantes sobre si hubo una subestimación del problema o un manejo político del discurso de seguridad.

El alcalde de Trujillo, Mario Reyna, y el nuevo jefe policial de La Libertad, general PNP Franco Moreno Panta.
El alcalde de Trujillo, Mario Reyna, y el nuevo jefe policial de La Libertad, general PNP Franco Moreno Panta.

Más de un alcalde extorsionado en La Libertad

El caso de Trujillo, además, se inserta en una realidad que afecta a toda la región La Libertad, donde varios alcaldes vienen denunciando amenazas y extorsiones ligadas a la ejecución de obras públicas. La situación evidencia que, más allá de los discursos optimistas, la extorsión continúa avanzando y golpeando incluso a quienes, hasta hace poco, sostenían que la criminalidad estaba bajo control.

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