En el ex Lote 1AB en territorios indígenas:
Clever Cruz, quechua de Nuevo Andoas, sintetiza bastante bien el sentir de las comunidades frente a la incertidumbre: “No me vayan a jugar, el día que me jueguen mal, el indio ese día se levanta, el indio ha nacido de pie no de rodillas”.
En las últimas semanas, en el área petrolera del ex Lote 1AB, al norte de Loreto, se dan pasos concretos orientados a impulsar mecanismos y acciones adecuadas para enfrentar y remediar la contaminación petrolera histórica (y reciente) en la zona.
Se puede decir que el conjunto de acciones en marcha no tiene precedentes en más de cuarenta y cinco años de actividad petrolera en territorios indígenas de la parte alta de los ríos Pastaza, Corrientes y Tigre, cuyas poblaciones reclaman desde hace varios años atención urgente. La tarea es gigante, por ello el moderado optimismo no debe contaminarse ni bajar la guardia.
Las acciones hoy desplegadas hacia una remediación, rehabilitación o restauración, resultan de largas luchas de los pueblos indígenas de la zona, desde hace varias décadas.
A la fecha, Pluspetrol no tiene aprobado el Plan de Abandono que le obliga la norma, y que debió tener en el año 2015. Su propuesta ha sido rechazada por MINEM en dos oportunidades, porque elude hacerse cargo del total de áreas contaminadas.
En marzo, el Organismo de Evaluación y Fiscalización ambiental (OEFA) estuvo en la cuenca del Pastaza identificando nuevos sitios impactados; algunos de ellos serán incluidos en el próximo grupo de sitios que el Fondo Nacional del Ambiente (FONAM) debe priorizar para acciones de rehabilitación ambiental. Esta misma labor de identificación se hará en la cuenca del Tigre y el Corrientes a partir de la segunda semana de abril.
El presidente de la federación achuar FECONACOR, Carlos Sandi Maynas, agrega: “Pluspetrol se esquiva lo que es su responsabilidad, y como el Estado es su padrino, o es su compadre, no quiere exigir. El Estado es quien ha permitido hacer destrucción en nuestro territorio”.
Huamán de la comunidad achuar Antioquía. “Siempre decimos que el Estado viene a engañar, por eso no tenemos mucha confianza, nosotros queremos exigir que la empresa haga buen trabajo”, agrega Saqueo Sandi, de Nueva Jerusalén.