LA PUERTA CLAUSURADA

                La  calle César  López surge con un impulso fluvial, una filiación acuática, pues se inicia en una de las orillas del Huallaga. La escalinata de cemento le conecta con la tierra, con el otro mundo selvático. Después, con un trazo seguro y recto, sin algún promontorio como obstáculo,  lejos de cualquier caída o forado, atraviesa Yurimaguas hasta perderse en la distancia. Diseñada como camino de viajeros, como aceleración de la navegación por los ríos, carece de puerto inicial y pasa cerca de la plaza de Armas, la catedral en faenas de refacción, los negocios habituales de las arterias centrales de cualquier urbe.  Esa calle no es ni ancha ni angosta y no tiene un solo árbol como adorno o como  defensa de los pulmones humanos. En nuestro andar, como quien conoce algo de esa ciudad, íbamos sin rumbo  cuando un letrero nos asaltó de repente.

                En un pequeño ambiente, algo así como 2 metros de fachada de concreto, con un techo adornado contra el sol y la lluvia, el letrero decía: Libros y obras literarias. Nada más,  y fue suficiente para asombrarnos, para cambiar  nuestro destino en esa mañana, mientras en el auditorio del Radio Televisión Oriente se preparaba la muestra de fotografías caucheras y modernas.  Como tantas otras veces en nuestra vida, sentimos esa sensación de plenitud, ese nerviosismo dichoso. Demoramos la entrada, imaginando cosas descabelladas como eso de que íbamos  a encontrar el último libro de Joyce, alguna novela no leída de Faulkner, una antología de la poesía goliarda, Diatriba de amor contra un hombre sentado  o cualquier otro libro no encontrado todavía.

                Entonces, a poca distancia, vimos el candado.  La prometedora librería en una calle de la Perla del Huallaga estaba cerrada. Cerrada con llave,  mientras los demás comercios atendían puntualmente. Regresamos en diferentes horas de ese martes y la puerta seguía clausurada. El candado seguía ahí, letal y absurdo, en una ciudad donde la lectoría es casi nula.  Y no nos sirve eso de cierre temporal, de cerrado por inventario. La quiebra de una librería en cualquier parte, hoy por hoy, es un crimen que atenta contra el derecho humano de la lectura.