AUNQUE DEBATIERON ENTRE ACUSACIONES Y ESCASAS PROPUESTAS
* Los candidatos de la segunda vuelta centraron gran parte de sus intervenciones en cuestionamientos políticos y en la crisis institucional del país, dejando en segundo plano la presentación de planes de gobierno.
El primer debate presidencial entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez estuvo marcado por los ataques políticos, las recriminaciones mutuas y las referencias a la crisis que atraviesa el país. Durante sus intervenciones iniciales, ambos candidatos buscaron conectar con el electorado desde perspectivas distintas.
Sánchez destacó sus orígenes familiares y sostuvo que su objetivo es “acabar con la dictadura congresal” para recuperar la democracia y la justicia. Fujimori, por su parte, afirmó que el Perú tiene las condiciones para progresar y aseguró que, de llegar al Gobierno, trabajará para entregar un país con más empleo y seguridad.
A lo largo del intercambio, la confrontación política tuvo mayor protagonismo que la exposición de propuestas. Fujimori insistió en sus cuestionamientos contra Antauro Humala y advirtió sobre los riesgos que, a su juicio, representa para el país, además de señalar que los ciudadanos deben elegir entre “el orden o el caos”.
Sánchez respondió recordando los conflictos políticos generados tras las elecciones pasadas y afirmó que el fujimorismo contribuyó a una etapa de inestabilidad institucional. Aunque ambos hicieron referencias a temas como la inseguridad, la economía y la democracia, el debate estuvo dominado por los cuestionamientos personales y políticos, dejando poco espacio para el desarrollo detallado de sus planes de gobierno.
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