La gran ilusión del cine (que empezó en un campamento de Iquitos)

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En febrero del año 2009, Dorian Fernández y yo dirigíamos unos talleres de producción cinematográfica. Más de una treintena de entusiastas acompañaban este proceso, desde jóvenes en edad escolar hasta personas que atraviesan algo así como el otoño de sus vidas. El producto final era la realización de una película, ambientada en uno de los espacios públicos más emblemáticos de la ciudad: el viejo edificio abandonado de EsSalud, pretendido hotel de lujo que orgullosamente mirara al Amazonas en alguna época, ahora desvencijado depósito de instrumentos quirúrgicos y archivos deteriorados por la humedad y el paso del tiempo.

Durante tres semanas, entre cuartos improvisados, microbuses en movimiento, abarrotadas aceras del Malecón, la Terminal, la plaza de Armas, se armó una historia de desolación. Un mosaico de vidas signadas por el fracaso o la desventura. Eso era El último piso, mediometraje experimental de 55 minutos que cerraba la primera etapa de la productora y nos daba fuerza para iniciar otra.

En el trayecto, yo empecé a escribir otra historia, que empecé en una tarde limeña del 2008, la seguí en un barco que iba por el río Ucayali, de Contamana hacia Iquitos y la acabé en una maratónica sesión de cinco noches sin dormir, en la oficina de Dorian, antes de mandarlo a tentar suerte en el concurso de proyectos de Conacine, del Ministerio de Cultura, el año 2011.

Mientras terminábamos Desaparecer, una tarde a alguien se le ocurrió la idea de hacer un corto, como para ir agarrando algo de ritmo y cancha, llamado La niña del azúcar. Esa pequeña historia encontró una metamorfosis cuando Dorian conoció a Dov Simens, del Hollywood Film Institute, uno de los productores más famosos de la industria norteamericana.

Luego de aquel encuentro de dos días, estaba claro que La niña del azúcar no sería más un corto. Iba a transformarse en un largometraje, de terror e iba a competir de igual a igual con los blockbuster multinacionales, justo en una época en que el cine peruano andaba en una crisis de público, a pesar de su calidad y los premios en festivales internacionales. El proyecto iba a tener otro nombre, además: Cementerio General. Estamos por rodar la primera escena del primer largometraje dirigido por Dorian.

La primera película de nuestra productora, Audiovisual Films (ahora AV Films.)

 El 2005, cuando nos reunimos con Dorian y otros amigos en torno a un proyecto llamado 6-6-6 (un cortometraje que se iba a realizar en seis horas, iba a durar seis minutos e iba a hacerse con seis personas), no pensábamos que las ganas por hacer cine tomarían un rumbo insospechado.

Hace diez años, el joven publicista, antaño frontman de Distinta Sociedad, conocida banda musical iquiteña, fan de Michael Jackson, nos planteaba un pacto y un desafío.  Seis horas – seis personas – seis minutos.

Del Otro Lado fue el resultado de una noche de campamento. Una historia de suspenso, un thriller psicológico. Usamos una handycam, efectos de sangre hechos con Aseptil rojo, elementos de arte que encontramos a nuestras casas. Aquella madrugada, cuando la noche desapareció y debíamos grabar una escena larga con un generador, unas lámparas con kerosene, nació Audiovisual Films.

En ese entonces, el alcance de un llamado cine amazónico era incipiente, poco conocido y, de hecho, la llamada escena nacional se sobrellevaba de modo heroico, con muchos sacrificios. La fuerza del cine digital era débil aún.

Al año siguiente, nació Chullachaqui.

(He aquí un necesario disclaimer, a modo de paréntesis: todo lo que necesiten saber sobre la locura que significó el estreno de aquel cortometraje, y vaya que hubo algo de épica y algo de locura, pueden encontrarlo en mi libro IQT [Remixes], del 2007)

Chullachaqui estuvo tres semanas en cartelera y  logró llevar más de diez mil espectadores a multicines Star Iquitos. Sí, un corto. Sí, una historia de terror. Sí, en una sala de cine comercial.

Al año siguiente, dos de los capítulos de IQT [Remixes] fueron trabajados a modo de mini documental dirigido por Dorian y producido por Chichi Fernández Moris. A la gente aún le siguen gustando la versión que logró darle de las historias de la agrupación musical Explosión y del artista Christian Bendayán.

Luego vino Inmortal (2008), una historia  escrita por mí, basada en el mito del yanapuma, un ser humano que sufre una transformación y se convierte en una fiera salvaje y brutal.  Antes de ello, se armó un relato claustrofóbico, llamado 501, filmado en el ascensor de un viejo edificio de Miraflores.

El año 2009, de noche, en lo más alto donde puedes mirar desde Iquitos, en lo más decrépito y particularmente lóbrego, con murciélagos, algunos búhos ojones y más de una rata insolente, decidimos terminar con buen pie una etapa y empezar otra. El último piso buscaba incidir en algo: aquí también se pueden tener malos días, también se puede sentir dolor por el tiempo transcurrido. Retratar personajes, descubrir mundos interiores, plasmar tragedias o anhelos.

Y una tarde de julio, mientras esperábamos que llegara Javi Velásquez con el nuevo guion de Cementerio General, cierta llamada telefónica rompió el esquema. Desaparecer, el proyecto nacido años atrás, había ganado el premio de financiamiento de largometrajes peruanos de Conacine.

Y en el camino, luego desu estreno, el año 2013, Cementerio General rompió records de taquilla, se convirtió en la película de terror más vista de toda la historia peruana, fue estrenada a nivel comercial en otros países y en la televisión abierta.

AV Films se ha convertido actualmente en una de las productoras de cine más importantes del Perú. Hace unos días, el diario Gestión presentó un informe en el cual se muestra la evolución del cine peruano de los últimos tiempos. Así mismo, presentó un cuadro con las películas más taquilleras de la historia nacional.Allí, están en tercero y quinto lugar, respectivamente, dos películas del equipo humano dirigido por Fernandez Moris: Cementerio General y Secreto Matusita, grabada y estrenada el año pasado.

Ahora, viene Desaparecer, un thriller ambientado en la selva, con elementos que se extraen de los cuentos de las abuelas, de las teorías de la conspiración y la presencia del mito amazónico de los yacurunas, seres fantásticos que habitan en los ríos de la selva. Una historia de amor en medio de un escenario complejo, difícil, sombrío para la Amazonía.

Desaparecer fue rodada a mediados del año pasado,  entre Lima, Iquitos, Miami y parajes de la Amazonía, y tiene como protagonistas a Ismael La Rosa y Virna Flores, una pareja que debe separarse por un viaje que deberá emprender ella a la selva. Luego, una intensa búsqueda que él emprende para encontrarla, luego de su desaparición en medio de extrañas circunstancias y se habla de mitos, leyendas, teorías de la conspiración y demás. Estas pistas nos irán develando los misterios de la Amazonía, teniendo como premisa: “lo que pasa en la selva, en la selva se queda”.

Desaparecer cuenta con un importante reparto de actores, como  Teddy Guzmán, Oscar Carrillo, Reynaldo Arenas, Mónica Sánchez, Fernando Bacilo y la participación especial de la actriz internacional Gaby Espino, entre otros, así como más de 250 extras y un gran despliegue de producción. Será estrenada en cines a nivel nacional el jueves 14 de mayo.

En tanto, Cementerio General 2  ya  tiene fecha de estreno: 8 de octubre del 2015.

La historia que empezó a gestarse como jugando casi, ahora, se ha convertido en una muy intensa realidad.

Nos seguimos viendo en el cine.

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