El Herpes Genital

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El herpes genital es una enfermedad de transmisión sexual causada por el virus del herpes simple. Puede causar vesículas que luego se ulceran en el área genital o rectal, nalgas y muslos. Puede contagiarse al tener relaciones sexuales vaginales, anales u orales con alguien que lo tenga. El virus puede contagiarse aun cuando las lesiones no estén presentes. Las madres pueden infectar al recién nacido durante el parto, por ello se indica cesárea en gestantes que tengan la enfermedad activa.

Hay 2 tipos de virus del herpes simple (VHS):

El VHS-1 con frecuencia afecta la boca y los labios, y causa úlceras bucales o ampollas febriles. Sin embargo, se puede transmitir de la boca a los genitales durante el sexo oral.

El VHS tipo 2 (VHS-2) casi siempre causa el herpes genital. Se puede transmitir a través del contacto con la piel o a través de líquidos (secreciones) orales o genitales.

Muchas personas con herpes genital nunca presentan úlceras. O tienen síntomas muy leves que ni siquiera notan o que confunden con picaduras de insectos u otra afección cutánea. En los casos en los que se presenten signos y síntomas durante el primer brote, estos pueden ser graves. El primer brote generalmente sucede al cabo de dos días a dos semanas de resultar infectado. Los síntomas generales incluyen: disminución del apetito,  fiebre, malestar general, dolores musculares en zona dorsolumbar, glúteos, muslos o rodillas, ganglios linfáticos inflamados y sensibles en la ingle.

Los síntomas genitales incluyen la aparición de ampollas pequeñas y dolorosas, llenas de un líquido claro o color paja. Generalmente se encuentran en las siguientes zonas: En mujeres: labios vaginales externos,  vagina,  cuello uterino, alrededor del ano y en los muslos o en los glúteos. En hombres pene, el escroto, alrededor del ano, en los muslos o en los glúteos. En ambos sexos: lengua, boca, ojos, encías, labios, dedos de las manos y otras partes del cuerpo

Antes de que las ampollas aparezcan, puede haber hormigueo, ardor, comezón o dolor en el sitio donde las ampollas van a aparecer. Cuando las ampollas se rompen, dejan úlceras superficiales que son muy dolorosas. Estas úlceras forman costras y sanan lentamente durante 7 a 14 días o más. Otros síntomas pueden incluir: dolor al orinar, flujo vaginal.

Un segundo brote puede aparecer semanas o meses más tarde. Con frecuencia es menos intenso y desaparece más rápidamente que el primer brote. Con el tiempo, la cantidad de brotes puede disminuir.

El herpes genital no se puede curar. Se pueden recetar medicinas que combaten virus (como aciclovir o valaciclovir). Estas medicinas ayudan a aliviar el dolor y la molestia durante un brote al sanar las úlceras más rápidamente. Parecen funcionar mejor durante un primer ataque más que en los brotes posteriores. En caso de brotes repetitivos, la medicina se debe tomar tan pronto como el hormigueo, el ardor o la picazón comiencen o tan pronto como aparezcan las ampollas.

Las personas que tienen muchos brotes pueden tomar estas medicinas diariamente durante un tiempo. Esto puede ayudar a prevenir brotes o a acortar su duración. También puede reducir la probabilidad de transmitirle el herpes a otra persona.

Las mujeres embarazadas se pueden tratar por herpes durante el último mes del embarazo para reducir la probabilidad de tener un brote en el momento del parto. Si hay un brote cerca del momento del parto, se recomendará una cesárea. Esto reduce la probabilidad de infectar al recién nacido.

Los condones son la mejor forma de protegerse contra el contagio del herpes genital durante la actividad sexual. El uso del condón femenino también reduce el riesgo de transmisión del herpes genital. Si bien es muy poco probable, se puede contraer herpes genital aun con el uso del condón.

 

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