¿Dónde están los poetas, Repetto?

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Se comunica con este columnista un poeta –ganador del premio Copé 1986- y afirma que eso del trabajo de Luis Repetto en el Museo Iquitos es de una ignorancia supina y que está elaborando un documento que entregará a la alcaldesa de Maynas donde se indica por qué se debe cerrar ese lugar hasta que se ponga las cosas como son y no como quiere el patita de Lima que, para colmo de males, representa a la Pontificia Universidad Católica del Perú – PUCP. Converso con la directora de Cultura de Loreto e informa que está dirigiendo un documento a la alcaldesa de Maynas  con unos detalles que, lamentablemente, no tuvo en cuenta el tal Repetto y que es motivo suficiente para cerrar el local y reabrirlo cuando se haga las cosas bien. Dialogo telefónicamente con un personaje que participa por estos años en el Post Grado sobre Amazonía que impulsa el Centro de Estudios Teológicos de la Amazonía junto con la PUCP y un poco tibio manifiesta que el Museo Iquitos tiene espacios excelentes pero no fueron aprovechados con información veraz y reitera que es un lío donde no piensa meterse, a pesar que es uno de los más liosos que ha parido esta tierra. Luego de escuchar otras opiniones y comprobar que muchas veces es mejor callar antes que expresar he optado por lo segundo. Porque –pienso y deletreo la frase de San Agustín- no basta hacer cosas buenas sino hacerlas bien. Tan simple como eso.

Pongámonos temáticos, tan de moda en las fiestas de los adolescentes y los que no lo son tanto, y limitémonos a la literatura de Iquitos, de Loreto, de la Amazonía. Mejor, para no caer en el océano de posibilidades, nos quedamos solo con Iquitos. Y pienso en Germán Lequerica y “La búsqueda del alba” y si queremos ser amplios no podemos obviar a César Lequerica y “Sachachorro” que no es una obra excelentemente lograda pero merece la pena tomarse en cuenta. No se puede prescindir de ambos al momento de enseñar a los jóvenes quiénes tuvieron en la literatura un motivo de vida. Y me detengo en Ana Varela Tafur, premio Copé 1992 que tuvo en “Lo que no veo en visiones” un trabajo bien elaborado y aún no tan bien editado o publicado como manda la calidad de su trabajo y la constancia que impregna a sus versos. Y “Dama en el escenario” es un canto a la palabra bien puesta y poéticamente pulcra mientras que el poemario que tiene inédito y aún sin nombre definitivo coloca a la poetisa en la cúspide de su creación que no es otra cosa que la consecuencia de intentar ser perfeccionista. También pienso en Carlos Reyes Ramírez y en los poemarios escritos antes, durante y después del premio ganado. ¿Hay otros poetas? Sí los hay.  Pero el espacio es pequeño en esta columna y no se puede abarcar todo. Pero el Museo Iquitos es amplio y solo la mezquindad de unos cuantos combinada con la ignorancia de otros ha podido obviar a los nuestros que, por si no lo sabe la alcaldesa y el tal Repetto, no solo merecen reconocimiento sino respeto, dos cosas que parece ni les va ni les viene. Mañana continúo porque la rabia no me pasa.

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