La licitación sospechosa
El impecable e implacable Francisco de Quevedo acuñó la célebre frase que dice: Poderoso caballero es don dinero. Nadie puede dudar de la feroz certeza de esa frase, la verdad brutal de esas palabras. Y 34 millones de soles, contantes y sonantes, son poderosas razones para hacer cosas raras, para apresurarse en hacer las cosas y hasta para violar la legalidad. En cualquier parte. Más en un lugar remoto y alejado como es la provincia de Datem del Marañón. Como desesperados por gastar pronto la cuantiosa inversión, como angustiados por conceder ya la buena pro, como impulsados por una fuerza descomunal y desconocida, los funcionarios del Municipio de aquel lugar, con el burgomaestre Emir Masegkai a la cabeza, se extraviaron en una especie de loca carrera contra el tiempo, el reloj, la ley. La ley fue violada porque declararon en emergencia el rubro del agua y del alcantarillado de la localidad de San Lorenzo. Esa decisión sólo puede tomarla el gobierno central. Pero los ediles de por allá mandaron al tacho ese dispositivo y siguieron adelante como poseídos por una fuerza oscura.