“Yo soy del pueblo”

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Actriz y reyna de belleza Olga Zumarán

“Era una actriz frustrada”, confiesa y mientras no sabía cómo incursionar en la actuación veía la serie “Mil oficios” en la que había “las terremoto” y llamó a Efraín, quien la citó al coliseo Amauta. “Tú no vas a hacer casting”, le dijo Betito al recibirla y añadió: Tú vas a ser la madre de las terremoto, la madre será mejor, le incentivó el director.

Olga Zumarán es una de las actrices más populares del Perú. Fue elegida Miss Perú en 1978 y ganó una beca para estudiar actuación en Televisa en Ciudad de México. Su vida de actriz lo ha combinado con su profesión, la Psicología. Aumentó su popularidad con esa publicidad del “bombón” y llegó a Iquitos en el elenco de “Tres damas y un gigoló”. Pro & Contra tuvo la suerte de tenerla en los estudios y una parte de ese diálogo en esta nota.

Eran los meses finales del 2012 cuando Olga Zumarán aparecía en un comercial pícaro. O con picardía. Los diarios de la época reseñaron de esta forma “No actúa en ninguna serie o telenovela, pero la ex Miss Perú y actriz Olga Zumarán ha visto incrementada su popularidad en esta época gracias al pícaro comercial que protagoniza junto a un maduro galán, Gustavo Casalino. Y gracias a ese spot la guapa limeña ahora es la nueva ‘rica bombón de la TV’. Ya era popular. Pero esa aparición publicitaria en la televisión le valió para que sea más conocida. Ya había actuado en series de televisión y, como ella misma dijo en el set de Pro & Contra Noticias, desde que estudió actuación en Ciudad de México se sentía con la capacidad de interpretar los papeles que le ofrecieran. Y fue Efraín Aguilar, el popular Betito, quien le dio un papel con todas las indicaciones del caso.

Cuando ingresó al set de canal 23 impresionó no sólo por su belleza y estatura sino por su jovialidad y garbo. Fue la primera en llegar a Iquitos de todo el elenco “Tres damas y un gigoló” que se presentó en el auditorio del Colegio San Agustín el domingo pasado. Se tuvo que despertar de madrugada para tomar el avión que le trasladaría a la capital loretana. Cuando le preguntamos si es de aquella que pone condiciones para los viajes, como horarios y líneas aéreas, contesta casi automáticamente: “Soy de la escuela de Betito, aquí nadie tiene corona, así que me levanté sin ningún problema y ya estoy en Iquitos para actuar. Yo soy del pueblo”. Y nosotros, nuevamente, recordamos el comercial del bombón. “Es que esa es la gracia, un señor maduro, buenmozo, con una tía regia, porque tampoco soy una jovencita. Ahí reside el éxito del comercial. Es una bonita combinación”, declaró en su momento sobre esa promoción televisiva.

Se la notaba contenta. Regresó a Iquitos después de varios años. Ella ostenta tres títulos: Miss Perú Universo 1978, Miss Perú Mundo 1981 y Señora Perú Mundo 2009. Por eso afirma que su vida se divide en un antes y un después de aquel 1978 en el que recibió su primer cetro. “Desde que me inicié a los 18 años ha significado una etapa muy importante, gracias a los concursos de belleza pude estudiar actuación en México, con Maribel Guardia, quien me enseñó un montón”, declaró en su momento a la prensa especializada. El reynado le permitió estudiar actuación en Televisa y cuando regresó al país tenía todas las ganas de actuar pero se moría de miedo. Además era muy joven y recuerda que sus compañeras de México se reían porque ella por teléfono pedía permiso a su papá para salir a alguna reunión.

“La única herencia que me dejó mi papá fue mi cartón, mi título, porque no tenía fortuna ya que era militar”, dice mientras habla de sus años de estudio de Psicología en UNIFE. Y esa profesión le sirve hasta hoy porque siempre apela a su formación sicológica y en alguna oportunidad hasta tuvo pacientes. “Era una actriz frustrada”, confiesa y mientras no sabía cómo incursionar en la actuación veía la serie “Mil oficios” en la que había “las terremoto” y llamó a Efraín, quien la citó al coliseo Amauta. “Tú no vas a hacer casting”, le dijo Betito al recibirla y añadió: Tú vas a ser la madre de las terremoto, la madre será mejor, le incentivó el director. Comenzó su popularidad en la televisión. Actuó en otras series hasta que la mataron porque ella lo pidió. Su papel tenía éxito pero se envolvió en unos problemas familiares que no tuvo otra alternativa que pedir su separación. Sus jefes se molestaron pero la mataron igual.

Cómo llegas a Iquitos, le preguntamos y le culpa al productor, quien le dijo que estaba planeando montar a obra en la capital loretana. Y como a ella le encanta la comedia, se siente de maravilla con “Tres damas y un gigoló”.

Cuando termina la entrevista le preguntamos sobre el secreto de su permanente belleza: “Me cuido, llevo una vida sana, hago dieta, no fumo, tomo vino en reuniones, duermo bien y tomo bastante agua. Además, hago bastante ejercicio, voy al gimnasio tres veces por semana, siempre trato de cuidarme”. Así que esa recomendación va para todos en estos tiempos de igualdad de género.

Abusando de la confianza le preguntamos si esa figura es producto de alguna cirugía: “Al busto, tengo una pequeña ‘lipo’, nada más. No tengo cirugías en la cara, si tengo la cara firme es porque toda la vida me he cuidado con cremas”. Y en verdad tiene no sólo el rostro firme sino la palabra y las ideas. Grande Olga Zumarán, aquella jovencita que en 1978 -39 años atrás- fue elegida Miss Perú y desde ese momento supo que la belleza tiene que ser combinada con la preparación porque es la única herencia que uno puede mostrar.

Luego de la función dominical en el auditorio del Colegio San Agustín nos enteramos que fue un éxito. Así que se ha demostrado que de un tiempo a esta parte Iquitos es un lugar para el teatro. No sólo de obras que preparan actores y actrices loretanos sino de otras partes del Perú. No tenemos una sala especial para el teatro pero sí un público ávido de este tipo de espectáculos. Fue un lujo tener a Olga Zumarán: por su belleza y su don de gente.

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