Escribe: Jorge Martín Carrillo Rojas

La tradición manda y casi todos lo cumplen, que para el 24 de junio y días siguientes, uno o hasta dos, el desayuno, almuerzo o cena será el sabroso y delicioso juane preparado sobre todo a leña. Así estemos con barriga llena, un juanecito más y si este ha sido preparado en casa, bienvenido sea.

La tradición además manda que el juane debe tener como presa a la gallina regional, esa que se ha comprado en el mercado o se ha criado en la huerta con los sobrantes de la comida o si se tiene huerta de tierra alimentada ella misma con las yerbitas o por ahí un gusanito.

Pero la fiesta patronal de San Juan no solo se enmarca en el tradicional juane, comida que ya forma parte desde hace muchos años de nuestra gastronomía amazónica. Y se podrán hacer un sinfín de concurso pero el juane será siempre el plato tradicional.

Y quizá la envidia de muchos será que el juane no se ha perdido en el tiempo, ha conquistado hogares de amigos de otras partes del Perú que siempre claman por un potaje como el que consumiremos a rabiar mañana viernes.

Y digo que el juane es casi lo único que no se ha perdido en la tradición, porque costumbres como la velada al santo patrono San Juan Bautista, está ahí casi en el olvido. Aunque este año en las actividades oficiales de la fiesta patronal de San Juan, que promueve la municipalidad distrital del mismo nombre, está incluida esta celebración, así como el salto del shunto, que es considerado por muchos como una purificación, que se realiza los 23 de cada mes y que trata de armar una fogata con leña y saltar sobre ella.

Si de revivir las fiestas costumbristas está aquella en la que nuestros abuelos e incluso nuestros padres iban con un plato con un juane preparado en casa, así como la infaltable chicha de maíz y a cambio se recibía similar presente de la familia a la que se visitaba. De esta costumbre ya quedan pocos que aun la mantienen.

Se ha dejado de lado las pandillas o el bombo baile por la música venida de otros lados. Como si nos avergonzáramos de lo nuestro.

La modernización incluso ha dejado de lado a la tradicional caminata desde la altura de Guayabamba hasta la llamada loma de San Juan. Hoy todo es moto, mototaxi o camioneta. Ya hasta de caminar nos hemos cansado.

Son pocos los que aún toman la plaza de San Juan, la llamada José Abelardo Quiñones o mal llamada plaza roja, para en familia comer el juane con su respectiva chichita.

No sé si estoy mal pero creo que las tradiciones como la fiesta de San Juan las hemos ido perdiendo con el paso de los años y creo en parte debido al egoísmo de las autoridades de turno que poco o nada les importa unir esfuerzos para que año a año tengamos más visitantes que gusten de nuestras tradiciones. Creo que en ese punto San Martín y Ucayali nos llevan la delantera. Y no está mal darle un toque más moderno a fiestas como la del 24 de junio con grupos musicales foráneos y lo que venga, pero primero, sin duda, y espero no equivocarme está lo nuestro, porque si no, y Dios no lo permita en algunos años más termine ya no siendo el juane el plato típico de San Juan, sino cualquier otro mejunje gastronómico.

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