COLUMNA: PIEDRA DE SOL

                                                                                         

   Por: Gerald  Rodríguez. N

La derecha regresa a gobernar, esa determinación se define creyendo que el gobierno de Ollanta fue el de izquierda, con hoja de ruta incluida, y ahora se definirá entre Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski. Esta será la segunda vuelta y será una segunda vuelta de duros derechazos que se han de lograr, ya que es harta los interés de la minoría que están repartidos en ambos candidatos que han ofrecido estabilidad económica y atracción de la inversión privada. La derecha celebra su medio triunfo, ahora pensemos en la otra ilusión muerta, el de la izquierda, que de algún modo sus votos serán decisivos para el próximo presidente. Existe aproximadamente un 20% y un poco más de votantes que no creen en el sistema, que buscan un cambio con la izquierda (Ollanta se prestó el nombre de nacionalista e izquierdista para llegar al poder, dentro de él se mostró de centro, y termina defensor acérrimo del sistema), pese a la falsa ilusión que les habría dado el actual presidente, motivo por el cual, sumado a otros, lo limeños y muchas regiones que antes habían creído en Ollanta, volcaron sus votos hacia el otro lado de Ollanta, Keiko Fujimori. Pero este pequeño grupo que se resistieron para no irse con otra agrupación, sembrando siempre la esperanza de un gran cambio de verdad, se sumó al Frente Amplio, consiguiendo ese 20% que de alguna u otra manera será decisivo para el próximo ganador.

Desde un discurso kuczynskista o fujimorista, será bien difícil lograr convencer a ese 20%, ya que ese porcentaje representa todo lo contrario a estos pensamientos que se disputarán una segunda vuelta. Verónica Mendoza propuso un cambio de sistema, Fujimori y Kuczynski proponen seguir con el mismo sistema, parece que la contrariedad se mantendrá y es posible que una alianza, por mantener la convicción, más allá del cambio de sistema, antifujimorista, podría ser, ya que la izquierda de Mendoza y Gregorio Santo podría apoyar al mal menor, para no dejar que un Fujimori más entre de nuevo a gobernar. Kuczynski se la juega y muy en serio, ya que lograr que ese más de 20% voten por él, no solo sería llegar a fuertes y grandes acuerdos, como ajustarse a algunas propuestas del Frente Amplio, sino que debe tomar en cuenta que en el congreso no será mayoría , y que al llegar al poder, su acuerdos con la izquierda quedarían nulo, ya que para gobernar, tendría que negociar con la oposición mayoritaria que sería fujimorista, para así quedarse los cinco años a gobernar y si San Pedro, el pueblo peruano así lo quisieran.

La ilusión está derramada para los que votaron por el cambio de sistema, sería absurdo creer que PPK podría representar aquella ilusión, ya que para llegar al poder necesitará de la izquierda, para gobernar necesitará de la mayoría de congresista fujimoristas, y que para no terminará mal, o en todo caso vivo al final de su gobierno, necesitará de una paz, ya que si los sindicato, los gremios agrupados, los indígenas, logren verdaderos acuerdos con el próximo gobierno, la pelota que deja Ollanta, que es una pelota desinflada, tendrá que inflarse para lograr un crecimiento económico, ya que será bien difícil que se logre inflarla con la actual constitución para gobernar para las mayorías.