Tiempos magros

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El hombre estaba encerrado en su habitación desde hace mucho tiempo. Desde que le despidieron de la empresa en la que trabajaba. Un día viernes de mucho sol fue a la oficina y le dijeron que recogiera sus cosas que estaba despedido, sin opción a réplica. Se le vino el mundo encima. No puede ser, seguro que es un mal entendido balbuceó sin mucha convicción, no soy yo. Lo era. No daba crédito a lo que le decía el jefe de recursos humanos quien le mostraba una carta y su liquidación. Llevaba unos años trabajando en la empresa desde que salía a sol hasta su puesta, inclusive en las noches cuando le requerían. Somos una gran familia, les dijo el gerente, con voz paternal, camiseta amarilla con un lagarto como emblema y unas gafas de montura de color roja (era un moderno), una vez que trabajaron hasta casi las cinco de la mañana para limpiar toda la basura que flotaba en las aguas. La mirada de empleado de la oficina que le mostraba la carta era neutral, sin una pizca de compasión. Estaba delante de él, parecía una imagen congelada. Era uno más de la lista. Ese año habían ya despedido a cerca de cuarenta personas. La empresa no tiene liquidez, era la excusa más manida y escuchada. Uno de sus patas con el dinero que le dieron de la indemnización puso un negocio, no le va mal. Pero otros se han gastado en borracheras, mujeres y están en la ruina. Nadie puede soportar estar sin chamba ¿con qué cara miro a mis hijos, a mi mujer? Un amigo del barrio lleva más de quince años sin trabajar, me cuenta que hace lo indecible para no volverse loco. Se inventa tareas y oficios cada día. Son los parados de larga duración. Este mundo es más precario cada día. Sigo aferrado a mi habitación ¿para qué salir? Cuando falta algo en el frigo, me levanto muy temprano y voy al supermercado para comprar con una lista. Nadie me ve y tampoco saludo con quienes me cruzo por la calle. Eludo las miradas. Si abro la ventana la bulla que se filtra me da tanto la murga que marchita las ganas de hacer algo ¿Me estaré volviendo loco o será esta ciudad sin norte que ha perdido la cabeza?

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