Ser periodistas y las cartas de Adela y su esposo Rusbel

Ser periodistas y las cartas de Adela y su esposo Rusbel

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Lo voy a repetir cuantas veces me venga a la mente. Es decir, siempre. Para finalizar una entrevista grabada en la casa de Augusto Vargas Fernández le lancé la pregunta: ¿Qué recomendaría a los periodistas? Y él, instantáneamente respondió: “Que sean más periodistas”. Han pasado varios años de esa entrevista y –confesión de parte- créanme es una lucha cotidiana ser periodista. Ya sé que algunos no quieren ninguna recomendación. Sus motivos tendrán.

Cuando en agosto del año pasado decidí administrar y dirigir una radioemisora y una televisora en Iquitos, las circunstancias se dieron para que formen parte de ese equipo personas que, más allá de matices y veleidades, académica y empíricamente o ambas cosas a la vez nos hicimos en la vida con el periodismo palpitando.

Quizás no sea perceptible –como la mala obra de la plaza 28 o la estafa legal de la compra de scooters o, si prefieren el canibalismo de las embarcaciones que tiene el Gorel y que deberían servir para mejorar la condición de vida de los agricultores y se ha usado torpe e ilegalmente en favorecer el negocio del gobernador- pero el mayor daño que la historia recordará –siguiendo la testarudez y torpeza de sus antecesores- del gobernador y alcaldesa será el haber balcanizado el ejercicio de la profesión, con las excepciones evidenciadas más en la experiencia de periodistas que tienen una posición determinada que por la ingenuidad de quienes creen que convertirse en periodistas es “hablar bien” y alquilar un espacio. Ambas autoridades, con los matices propios que su formación profesional los otorga, se han empeñado en competir para lograr la mayor cantidad de espacios en los que colocan a funcionarios públicos y/o asesores en algunos de los casos y en otros “bustoparlantes” que se encargan de proferir una serie de inexactitudes que, felizmente, no califican para ser vistos –aunque algunos lo creen así- como actividades periodísticas.

Y, por lo menos este columnista lo cree así, en este propósito tiene la colaboración pusilánime de dos personas que se han formado en el periodismo: Rosa Cárdenas y Mónica Acho. Ellas, reporteras de medios importantes antes de llegar a la empleocracia regional y municipal, dirigen con sus documentos oficiales y requerimientos un sistema que en algunos casos es semejante al “gota gota” que trajeron a Iquitos los colombianos malandros.

Este columnista ha recibido varias cartas notariales amenazantes a lo largo de las más de dos décadas que tiene en el ejercicio profesional. Las penúltimas fueron firmadas por el señor Fernando Meléndez, gobernador de Loreto y otra por su esposa Rosío Torres Salinas. En este último mes he recibido de Rusbel Ferry, esposo de la alcaldesa Adela Jimenez, quien ya envío tres cartas. Pero la que he recibido antes de iniciar la escritura de esta columna de fin de semana solo tiene una frase de respuesta: ¡¡NO SEA CONCHUDAZA, ALCALDESA!!

P.D. Vamos a publicar en “Jhodernet” la carta y guardaremos el espacio necesario para sus “cartas notariales” porque lo que se publique el lunes 16 sobre los “scooters” seguro que le molestará, porque a personas como Adela Jiménez la verdad les provoca eso, mientras que a los periodistas nos gusta buscarla y difundirla.

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