Pasión por el fútbol: Vivir para contarlo

Pasión por el fútbol: Vivir para contarlo

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La canción más escuchada y cantada de estos últimos días dedicada al seleccionado de fútbol peruano ya va cumplir medio siglo. Eso demuestra no sólo que nos hemos detenido en el tiempo y que la canción no pierde actualidad porque la selección tampoco se actualiza, en cuanto a resultados. Pero los días previos, las horas de antesala y los minutos predecesores al partido entre Perú y Argentina pasarán a la historia. Así como recordamos aquella hazaña del 69 y sacamos del baúl del recuerdo a jugadores como Oswaldo “Cachito” Ramírez, cuya fama se devuelve cada vez que acariciamos la posibilidad de clasificar a un Mundial, de la misma forma se recordará este partido de octubre del 2017.

No sé ustedes, que leen este artículo en diferentes partes del mundo, pero en Iquitos no se veía esa euforia hace varios años. Con los fenicios necesarios que mezclan la pasión del fútbol con las ganancias comerciales y los especuladores que nunca deben faltar en toda competencia deportiva que se deje ganar por la demanda, lo cierto es que ya nos merecíamos una algarabía de este tipo. Y la tecnología de estos tiempos nos permite observar a peruanos que vibran mientras acuden en ayuda de los pobladores ribereños del Napo o aquellos aficionados que levantan la bandera peruana en la plaza principal de Milano. Todo peruano ha participado de esta algarabía. Con bailecitos descompasados del Presidente de la República hasta esa jueza que llegó a la audiencia con el polo del seleccionado. O, si quieren, desde ese burócrata de la DREL que quiso impedir que los trabajadores vayan a sus oficinas con el polo del equipo hasta ese propietario de grifo abastecedor de combustible que apoyó la motivación vistiendo a las dispensadoras con la blanquirroja con el apellido prestado en la espalda.

La euforia de estos días será inolvidable. Y demostró que el fútbol puede unirnos, aunque sea efímera esa unión. Porque, como lo ha escrito Juan Villoro, Juan Manuel Robles, José Saramago y tantos otros grandes de la literatura y el periodismo, este deporte congrega a multitudes en todo el mundo. Pasión, dolor, llanto, alegría, amargura, tristeza, agréguele usted el sinónimo que quiera y no descompaginará. Porque este deporte aglutina masas y no hay político en el mundo que se haya excluido de los avatares futbolísticos. Juan Velasco en la despedida a los jugadores que iban en agosto del 69 a enfrentar a Argentina, Francisco Morales Bermúdez vistiendo la casaquilla de Julio Meléndez, hasta llegar a PPK bailando el Perú campeón que grita la afición.

Ojo que esta columna se escribe pocos minutos de haber concluido el partido. Pero, claro, no vamos a analizar la estrategia de Gareca, no vamos a mostrar las deficiencias del arbitraje o los cambios del entrenador argentino que defiende los colores peruanos. No, analíticos no por favor. Hay que vivir la pasión con apasionamiento hasta que nos dure la alegría.

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